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Reseña: Carry On, de Rainbow Rowell

sábado, 19 de diciembre de 2015


St. Martin's Griffin 2015 522 páginas


Simon Snow es el peor elegido de la historia. Eso es lo que asegura Baz, su compañero de habitación. Y puede que Baz sea un vampiro y un cretino, pero seguramente tenga razón. La mitad del tiempo, Simon es incapaz de hacer que su varita funcione, y la otra mitad se la pasa haciendo arder cosas. Su mentor le evita, su novia ha roto con él y hay por ahí un monstruo con la cara de Simon que se come la magia. Baz podría aprovecharse de todo eso, pero es su último año en la Escuela de Magos de Watford y la irritante nemesis de Simon ni siquiera se ha molestado en aparecer por allí.


Reseña

Todavía no sé si Carry On es un fanfiction de Fangirl, un fanception como concepto nuevo inventado por el fandom o el fanfiction de Harry Potter que todos quisimos escribir. La historia detrás de la última novela de Rainbow Rowell (en la que, alabados sean los dioses, vuelve a la literatura juvenil y por primera vez pisa el terreno de la fantasía) explica ese curioso trabalenguas: Simon Snow, su protagonista, apareció por primera vez como personaje ficticio en las páginas de Fangirl, otro de los libros de Rowell. Allí, su propia protagonista, Cath, se pasaba media vida en Internet leyendo y escribiendo historias alternativas sobre sobre la saga de Simon Snow, una pseudo parodia de los libros de Harry Potter que, sin embargo, existía de forma paralela a la historia del niño que sobrevivió. Ahora el mundo mágico de Simon sirven de material para una nueva novela, que no es ni la historia canon que habría escrito su autora ficticia, Gemma T. Leslie, ni tampoco el fanfiction ideado por su fanática también ficticia, Cath, sino la propia versión de Rainbow Rowell. ¿Seguís ahí?

El regusto a Harry Potter se nota desde la primera hasta la última página. Simon Snow es también un elegido, aunque resulta bastante más patético que Harry. Huérfano e hijo de padres no mágicos, estudia en Watford, una elitista escuela de magos inglesa, mientras que un poder oscuro amenaza el mundo que él conoce. Tiene una mejor amiga sabelotodo, un mentor que resulta ser también el director de su colegio y que le rehuye constantemente... por no mencionar a Baz, su antagonista, compañero de habitación, vampiro elegante y con porte, y la persona que ocupa de forma obsesiva todos sus pensamientos y a la que persigue por todo el colegio, empeñado en saber qué coño trama. Os lo dije: Harry Potter por todas partes. En El misterio del príncipe, por afinar más.

yasminwithane.tumblr.com
Al principio se me atragantaron todas esas similitudes, pero después comencé a dejarlas a un lado e incluso a disfrutarlas. La historia de Rowell se parece, sí. Pero también tiene sus diferencias y, a medida que avanza, comienza a cobrar vida propia. Es mucho más descarada y el mundo mágico de Watford tiene tanta carga política como referencias a la cultura pop, algo habitual en las novelas de la autora. Los hechizos, por ejemplo, no son interpretaciones libres del latín, sino que están tomados de canciones y frases populares (el Carry On del título, por ejemplo, está sacado de Bohemian Rapsody). El diálogo, como siempre, es rápido y muy divertido, y en general la historia está bien cargada de humor y de drama juvenil del que tanto Rowell como sus personajes se ríen.

Lo mejor del libro es, sin duda, Baz. Después Baz, un poco más de Baz y ya a lo lejos su relación con Simon... aunque ahí entramos otra vez en el terreno de las similitudes, porque su historia de amor huele a fanfic Harry-Draco por todas partes. En la lista de virtudes también apunto toda esa carga política de la historia. Carry On habla de un elegido que resulta ser el peor candidato posible para interpretar el papel del salvador, pero también de igualdad, de identidad y de cómo el poder tiende a acumularse en manos de unos pocos. La lucha contra el malo de turno enmascara una lucha por conservar el poder en unas cuantas familias privilegiadas y, aunque eso también recuerda mucho a Harry Potter... ¿quién puede culpar a Rainbow Rowell de querer escribir sobre un colegio de magia?


lo mejor
Baz. Rainbow Rowell de nuevo escribiendo juvenil y estrenándose con la fantasía. Volver a leer una historia sobre un colegio de magia. Las carcajadas que arrancan los diálogos.
lo peor
La historia parece pensada para ocupar más de un libro y tiene demasiados antecedentes que se quedan a medias. Puede que tanta inspiración harrypotteriana sea un obstáculo para disfrutar del libro.


Reseña: A todos los chicos de los que me enamoré, de Jenny Han

domingo, 25 de octubre de 2015


Destino  2014  384 páginas


Lara Jean guarda sus cartas de amor en una caja. No son cartas que le hayan enviado, las ha escrito ella, una por cada chico de los que se ha enamorado. En ellas se muestra tal cual es, porque sabe que nadie las leerá. Hasta que un día alguien las envía por equivocación y la vida amorosa de Lara Jean pasa de «imaginaria » a estar totalmente fuera de control.



Reseña

Empecé este libro porque necesitaba mi ración de YA noño, pero sabía que me iba a decepcionar. No me equivoqué en ninguna de las dos cosas: es noño y me decepcionó... aunque no por estar tan recubierto de azúcar. Y eso que A todos los chicos de los que me enamoré tiene unas cuantas cosas que me gustan: un título largo que llama la atención, una portada bonita, buenos reviews y la promesa de una historia entretenida y fácil de leer. El planteamiento tenía, además, muy buena pinta. Lara Jean es una adolescente que escribe cartas a los chicos de los que se enamora. Pero no son cartas de amor, sino de despedida. No las envía, porque al igual que no son cartas de amor, tampoco son cartas para ser enviadas. En lugar de eso, las guarda todas en una caja en su armario.... hasta que un buen día desaparecen y acaban en el buzón de sus destinatarios.

Simini Blocker
Lo peor de este libro es que ese planteamiento supera todo lo demás. La historia en la sinopsis resulta ser mejor que la historia en las páginas. Creo que Jenny Han tenía una buena idea en la cabeza que luego no supo desarrollar bien. Creía que el libro iba a girar en torno al misterio de las cartas y cómo habían terminado en manos de quien no debían, pero toda esa parte de la trama solo aparece al principio, como una excusa para poner la acción en marcha, y al final, resuelto de forma demasiado rápida, como si al revisar lo escrito la autora se hubiera dado cuenta en el último momento que había dejado ese cabo suelto.

En lugar de centrarse en el misterio de las cartas, A todos los chicos de los que me enamoré se convierte en un carril de dos sentidos aburrido y trillado que circula entre los dos chicos que preocupan y ocupan a Lara Jean: Josh, el ex de su hermana y del que la protagonista creía haberse desenamorado hacía tiempo, y Kavinsky, el chico popular del instituto con el que finge tener una relación para que Josh no sospeche de sus sentimientos por él. En fin, drama típico de instituto sin mucho más que rascar y que ni siquiera me resultó entretenido. Los personajes me dieron igual y lo que ocurriera con ellos me importaba todavía menos.

Lo bueno, por destacar algo, es que el estilo de escritura es sencillo y al mismo tiempo pulido, por lo que las páginas y la historia desfilan rápido. Me gustó que la familia de Lara Jean tuviera una presencia muy importante y constante en el argumento. El mundo de la protagonista está, además, lleno de pequeños detalles que le aportan calidez al relato. Lo que no me explico es cómo un libro así, en el que no ocurre nada ni remotamente interesante en más de 300 páginas, puede dar para una segunda parte, P. S. I Still Love You, que se publicó en mayo en inglés. Y después de esta reseña que deja la historia por los suelos confieso que sí, lo leeré. Pero solo porque es corto (y porque tiene una portada igual de bonita y yo soy una incoherente).


lo mejor
La historia deja un regusto cálido muy agradable. El estilo es sencillo y el libro se lee rápido. La familia de la protagonista está muy bien construida, con multitud de detalles y pequeñas costumbres que le dan un buen toque al relato.
lo peor
No ocurre nada ni remotamente interesante. Los personajes tampoco lo son, ni el modo en que se desarrolla la trama, ni el camino que elige la autora para guiar la historia. La sinopsis resulta más atractivo que el propio libro.



Reseña: La reina roja, de Victoria Aveyard

jueves, 8 de octubre de 2015


Océano Gran Travesía 2015 480 páginas


Ambientada en un reino imaginario, esta novela nos muestra a una sociedad dividida por el color de la sangre. Por un lado está la gente común que tiene sangre roja; por el otro, aquellos que poseen sangre plateada y que tienen habilidades sobrenaturales. La protagonista es Mare, una chica de sangre roja que sobrevive en medio de la pobreza realizando pequeños robos. Cierto día, el azar la lleva a la corte, donde demuestra tener poderes especiales. Ello la convierte en una anomalía que llama la atención del mismísimo rey, que la hace pasar por una princesa.

Reseña

Hay algo que odio y a la vez disfruto: empezar a leer una saga que no está terminada (hablamos de casos razonables en los que esperas un libro por año... no de ti, Martin). Y si de sagas con bien de hype se trata, este año no hay quien le haga sombra a La reina roja, que consiguió llamar la atención de Hollywood antes incluso de que saliera a la venta (en inglés en enero y en español esta semana). Mare, su protagonista, vive en Norta, un reino dividido por el color de la sangre: en la parte baja de la jerarquía sobreviven a duras penas los rojos, meros mortales oprimidos y destinados a una existencia sumida en la pobreza; en la cúspide gobiernan los plateados, con poderes mágicos y organizados en un sistema de grandes familias con intereses enfrentados y bajo el mando de un rey. Cuando Mare acaba en el palacio real y por accidente descubre que ella, a pesar de su sangre roja, también tiene poderes, el monarca solo tiene un objetivo en mente: ocultar su identidad.

Esta es una de esas sagas que cogen un poquito de allí y otro de acá. La opresión y la sensación de constante vigilancia de otras series juveniles, como Divergente, o incluso de clásicos, como 1984. La creación de un mundo dividido en dos grandes grupos, el de los opresores y los oprimidos, separados por los poderes mágicos, algo que ya hizo Leigh Bardugo en la trilogía Grisha. La lucha de los débiles contra el poder establecido que guía Los juegos del hambre. Y aunque no he leído Red rising, sí me he topado con críticas que señalan que la cantinela aquella de separar a los personajes por el color de su sangre ya estaba inventada.

Mapa de Norta
A mí todas esas inspiraciones no me importan, siempre que no canten mucho y que los ingredientes estén bien cocinados. Pero en La reina roja creo que la cocción se queda a medias. Mare es una protagonista a medio gas, que engancha según la página y exaspera cuando cae en una ingenuidad algo exagerada. Al menos tiene determinación, es valiente y creo que puede dar mucho más de sí. Le rodea un enjambre de personajes que ocultan su verdadero rostro, de nobles y príncipes que se sonríen a la cara, mientras por la espalda se dan una puñalada (y vuelve la inspiración, porque esa lucha entre familias me recuerda a Canción de hielo y fuego). Hay, por supuesto, un triángulo amoroso totalmente prescindible, pero que sirve para alimentar algún que otro giro argumental inesperado.

El libro es uno de esos page-turners que tanto les gusta decir a los anglosajones. Lees y lees y, cuando te das cuenta, ya has terminado. Aunque me dejó esa sensación de una historia a medio cocer, durante la lectura encontré algo que me planteó un dilema moral. Sin hacer spoilers, sí puedo decir que hay un momento en el que Mare decide intentar dinamitar el sistema desde dentro y se une a un grupo de rebeldes que lo que hacen es... bueno, planear atentados terroristas. Creo que la palabra terrorismo no se llega a mencionar en el libro, pero la protagonista participa sin duda en uno de esos ataques. Es algo que no había visto hasta ahora en un libro juvenil: me vienen a la mente Los juegos del hambre y Divergente, pero en ambos casos la lucha contra el poder se planteaba más en términos de guerra y batalla. A ratos me pareció que en La reina roja el tema se trataba con demasiada ligereza, pero creo que al final la autora supo proyectar bien ese dilema moral (y sus consecuencias) en la mente de la protagonista y trasladarlo a los lectores.

Lo que más me desconcertó de este primer libro de la saga es el propio mundo en el que se desarrolla la historia: no alcanzo a averiguar si es una distopía futurista o un universo puramente fantástico. Hay magia, pero también cámaras. Hay reyes y un sistema de gobierno medieval, pero en los hogares se encienden televisiones y en las ciudades abundan las cafeterías. Creo que ese mundo en el que respira La reina roja queda en un esbozo. Algo similar me ocurre con la propia historia. Tampoco me preocupo. Es solo el principio. No me ha enamorado, pero tiene potencial para mejorar mucho.


lo mejor
Es solo el principio. La saga tiene mucho espacio para desarrollarse. El ritmo es rápido, hay giros (más o menos) inesperados y la protagonista tiene una determinación y valentía que no suele abundar en las novelas juveniles.
lo peor
Lo mismo: es solo el principio. Tanto la historia como el propio mundo en el que se desarrolla la trama no están bien explicados, sino que en este primer libro parecen más bien solo un atisbo de lo que la autora tiene en mente.

Reseña: Felices por siempre jamás, de Stephanie Perkins

lunes, 14 de septiembre de 2015


Plataforma Neo 2014 400 páginas


Enamorarse en la ciudad más romántica del mundo es fácil para la soñadora Isla Martin y el enigmático artista Josh Wasserstein. Pero a medida que avanza el último curso en la School of America de París, Isla y Josh se ven obligados a afrontar la desgarradora realidad: quizá, su historia no termine con un "felices por siempre jamás". ¿Seguirán juntos cuando los días en el instituto se acaben? ¿Será su amor más fuerte que la distancia? Su romance se convertirá en un apasionante viaje por Nueva York, París y Barcelona, acompañados de sus amigos Anna, Étienne, Lola y Cricket.

Reseña

Antes de abrir un libro juvenil, a veces es necesario hacer una pequeña preparación mental previa y decirse a uno mismo: “Venga, no me importa que me vaya a caer encima todo el armario de tópicos adolescentes”. Con Felices por siempre jamás es aconsejable aplicarse el cuento porque sus páginas están llenas de esos clichés que pueblan el maravilloso mundo YA. Comenzando por el título que, por una vez, la traducción al español no empeora. Pero si uno asume desde el principio (e intenta que no le importe) que el argumento va a tener su buena dosis de drama adolescente inflado con unos cuantos te-quiero-no-puedo-vivir-sin-ti en boca de niños de 17 años que no tienen ni idea de nada, la historia incluso se disfruta.

Isla es la tercera (y última) de las protagonistas femeninas de esta trilogía de historias de amor juvenil que recorren París, San Francisco y Nueva York. Este último libro vuelve al lugar donde comenzó la historia con Anna y Étienne en Un beso en París: un internado en la capital francesa para niños bien estadounidenses. Stephanie Perkins se centra en esta ocasión en Josh, el amigo del carismático Étienne, que vive y respira solo para dibujar sus cómics. Cuando sus compañeros se gradúan un año antes y él se queda solo en la ciudad, comienza a reparar en Isla, la chica tímida de su clase que lleva años enamorada de Josh.

pandanemar.tumblr.com
Para ser la típica historia de enamoramiento enquistado durante varios años (te quiero, pero no me miras, un día hablamos, pero... ¡ay! ahora tienes novia), Perkins resuelve el nudo amoroso en los primeros compases. En apenas unas cuantas páginas, Isla y Josh ya son felices y a punto de comer las perdices que anticipa el título del libro. Hasta que los dos cometen una estupidez. Porque son jóvenes y casi no saben ni por dónde les da el aire. Porque Josh es un pelín egocéntrico y está demasiado absorto en su propio mundo. Porque Isla roza la paranoia y los celos absurdos. Y no, ninguno de los dos me resultó especialmente simpático, aunque en defensa de Perkins admitiré que todos esos defectos típicos de la adolescencia les dan un toque muy realista.

El drama dramático que obliga a Isla y a Josh separarse durante otras cuantas páginas me resultó forzado y sacado de madre. Aunque, al igual que los defectos irritantes de los dos protagonistas, va muy en consonancia con lo que es ser adolescente y hacer gilipolleces por un chico. Le concedo a Perkins tres cosas que sabe hacer muy, muy bien: crear buenos personajes secundarios, arropar sus historias en escenarios que se convierten casi en protagonistas (París y Nueva York, esa sí que es una buena historia de amor) y escribir escenas de las que te arrancan la sonrisa tonta. Al juntar las piezas, Isla pierde fuerza. Pero por separado, algunas partes funcionan de maravilla y son prácticamente perfectas. La autora tiene un don para manejar el azúcar en su punto justo: sin empacharse y sin quedarse a medias.

Dicho esto, a Isla y a Josh no les daría más de dos meses juntos en la vida real. Pero oye, qué libros más monos le salen a Perkins.


lo mejor
Los paisajes que acompañan las historias de Perkins, con París y Nueva York como telón de fondo en este último libro y una aparición estelar de Barcelona. El encanto que tiene la autora para escribir escenas de esas que arrancan un suspiro.
lo peor
La trama no daba para mucho y llegar a resultar algo forzada e inflada. Los personajes no me movieron en absoluto e incluso, a ratos, me cayeron gordos.

Recuento #7: Agosto 2015

sábado, 5 de septiembre de 2015

Soy feliz porque Goodreads me dice que solo llevo ocho libros de retraso con respecto a mi reto de este año. Sí, suena mal, pero no he conseguido leer ni la mitad de lo que me propuse, así que permitidme que piense en positivo. En agosto le he dado un pequeño empujón a mi estantería y he conseguido tachar seis libros (!) de mi lista de pendientes. Y sin vacaciones de por medio.

Ahí va el recuento, del que por el momento solo han caído dos reseñas (Isla está en camino y Red Queen me lo guardo para cuando salga en español este otoño):




Nuevos vecinos en la estantería #7

miércoles, 26 de agosto de 2015



Creía que no tenía mucho material nuevo que enseñar porque estos meses me he reprimido mucho de ir a librerías (o de entrar en Amazon, o en Booky, o en...), pero he juntado mis últimas adquisiciones para la foto y cuento más de las que pensaba. Algunas ya están leídas, otras esperan su turno.

La chica del tren, de Paula Hawkins. Ese libro del que no puedes escapar este verano. Campaña de marketing perfecta para un completo bluff. Tengo la reseña ya preparada y lo único bueno que puedo decir es que, por lo menos, se lee de una sentada.

El temor de un hombre sabio, de Patrick Rothfuss. Reciclado de la entrada de libros para leer con mapas. Es la segunda parte de las Crónicas de un asesino con reyes, lleva casi un mes en mi estantería y el primer libro me gustó tanto que el único motivo para que no le haya hincado ya el diente es una pésima combinación entre lo tocho que es + ya estamos casi en septiembre + voy de culo con mi reto de leer 45 libros este año.

Persuasión, de Jane Austen. La joya. Me enamoré de estas ediciones especiales de Penguin de la obra de Jane Austen hace unos meses cuando vi una foto en Internet. En marzo fui a Nueva York y ahí estaban, en Barnes & Noble: tan bonitas, tan caras, mi bolsillo tan vacío... solo me pude llevar uno.

Isla and the happily ever after, de Stephanie Perkins. Me gustó Ana, Lola me dejó fría y todavía tengo esperanzas en Isla. Aunque solo sea porque Nueva York aparece como telón de fondo en el último libro de la trilogía de historias de amor juvenil de Perkins. Nota aparte, totalmente irrelevante: qué monas quedan en la estantería.

Red queen, de Victoria Aveyard. Lo mencionaba también en mi última entrada sobre libros para leer con un mapa en la mano y, desde entonces, me lo he ventilado. Es el primero de una trilogía juvenil de fantasía hypeada hasta la saciedad y, aunque no me ha vuelto loca, promete.

Relato de un náufrago, de Gabriel García Márquez. Me había marcado como propósito lector de 2015 sacar de la estantería Cien años de soledad para sacudirle el polvo y leerlo de una vez. Voy a ser honesta: este año no va a ocurrir. Pero quiero estrenarme con Gabo igualmente, así que su primer libro me parece una buena forma de hacerlo.

Cinco libros para... leer con un mapa

domingo, 23 de agosto de 2015


Algunos libros no necesitan ni siquiera un índice para situar al lector; le llevan de un lado para otro sin darle ni una pista para que pueda saber dónde se encuentra en cada momento de la historia. Pero hay otros en los que un buen mapa no solo nos sacará de un apuro, sino que va a ser un instrumento imprescindible para leer. Como la luz y el marca páginas.

Y yo no puedo evitarlo. Cuando abro un libro y lo primero con lo que me encuentro es un mapa, siempre pienso que ese es un gran comienzo. Así que aquí van cinco títulos en los que vais a necesitar saber por dónde pisáis. 

Saga Canción de hielo y fuego, de George R. R. Martin. Sí, Invernalia está al norte y Dorne, al sur. Pero, ¿y todo lo que queda en el medio? ¿Y lo que está más allá de las tierras de Poniente? ¿Y esos nombres de ciudades, lagos, caminos, colinas y demás fauna topográfica con la que Martin llena páginas y páginas de sus libros (esos que ahora prefiere no escribir para spoilearnos a los lectores que no vemos la serie)? Si todavía no has empezado la saga, asúmelo: vas a tener que leerla con un mapa en la mano. 

Saga Crónica del asesino de reyes, de Patrick Rothfuss. La geografía de Temerant, el mundo en el que se desarrolla esta saga también fantástica y también incompleta, es menos compleja que la de Juego de Tronos, pero ir con brújula entre sus páginas es igual de necesario. En el primer libro, al menos, lo único realmente imprescindible es saber dónde queda la Universidad, en cuyos dominios se desarrolla la mayor parte de la historia. Creo que con el segundo, que espero empezar en breve, voy a tener que consultar más a menudo el mapa.

Red queen, de Victoria Avenyard. Otro de esos libros que, antes de empezar con las letras y los párrafos, lo hace con los planos. La historia se desarrolla en Norta, un reino en guerra a medio camino entre lo medieval y lo actual, gobernado por una especie de semidioses con poderes mágicos, los Plateados, que tienen oprimidos a los Rojos, meros mortales. Es una trilogía juvenil, de la que seguro que ya habéis oído hablar y mucho porque este otoño se publica el primer y, de momento único libro disponible, en español.

Kioto, de Yasunari Kawabata. Porque no solo la fantasía tiene sus propias coordenadas. Kioto no incluye ningún mapa entre sus páginas, pero mientras lo leía me vi consultando Google varias veces para ubicar todos esos rincones de la antigua capital japonesa que Kawabata menciona en su novela. La historia gira alrededor del momento en el que Chieko, una joven criada por una familia de comerciantes, descubre que tiene una hermana melliza. Pero al final me quedé con la sensación de que la ciudad, con sus secretos y su melancolía de lo que una vez fue, es la verdadera protagonista.

El Imperio, de Ryszard Kapuscinski. En teoría, lo que cuenta en sus crónicas y en sus libros este periodista polaco, gran reportero del siglo XX, es el relato de lo que ocurrió en realidad, libre de toda ficción. En la práctica, algunos han dudado de la veracidad al cien por cien de sus grandes reportajes, escritos con tanto detalle que es humanamente imposible que todo lo que cuenta sucediera tal y como lo cuenta. Pero qué bien lo hace. El Imperio recopila varios de los viajes que realizó a la URSS. Entre 1989 y 1991, con el sistema a punto de derrumbarse, Kapuscinski visitó 15 territorios diferentes. Sí, 15. Y yo, que soy nula en geografía, no tuve más remedio que echar mano de Google casi en cada página.

Cinco libros para... los que se quedan sin vacaciones

domingo, 5 de julio de 2015


Si estás leyendo esto desde la playa, que sepas que mereces mi odio infinito. O, al menos, hasta que termine el verano. No es nada personal. Solo mi mala suerte, que me deja sin playa otro año más (y ya van...). 

Si estás leyendo esto desde la oficina, bien porque vives en el hemisferio sur o bien porque eres tan pringado como yo, bienvenido. Porque entre tanta lista y recomendación de lecturas para llevarse a la playa, rebozar los libros de arena y devorar capítulos entre mañanas de tumbona y tardes de siesta, los que nos toca quedarnos el verano en el trabajo (o buscándolo) también nos merecemos un poco de atención. Así que aquí van cinco libros para... los héroes que se quedan sin vacaciones.

Harry Potter y las reliquias de la muerte, de J. K. Rowling. Julio es el mes de Harry casi desde que tengo memoria lectora. Porque la historia comenzó un 30 de julio y porque he vivido unos cuantos veranos esperando ansiosa por un nuevo libro. Recuerdo sobre todo ese julio en el que cerré este último capítulo de la saga. Era 2007, estaba a punto de empezar la universidad y ese verano fue uno de los últimos que me pasé sin hacer nada y sin sentirme culpable por ello. Qué vida aquella.

Pastoral americana, de Philip Roth. Mi lectura actual. Solo llevo unas 100 páginas, así que de momento apenas sé lo que me parece. Lo incluyo no porque sea una historia veraniega ni especialmente apta para esta época del año, sino porque está siendo el libro que me llevo los fines de semana a la piscina (municipal, la vida de los pobres es así). Solo por lo mal que lo trato, dejándolo tanto tiempo al sol, se merece un hueco en esta lista.

Sombra y hueso, de Leigh Bardugo. El verano, ya sea a la orilla del mar o en mitad del asfalto de la ciudad, es para los placeres culpables. Y a mí las sagas juveniles me pierden. La trilogía Grisha, además de enganchar, tiene un nivel más que aceptable.

Brooklyn Follies, de Paul Auster. Porque tiene el encanto de esos libros que no les hace falta contar ninguna historia extraordinaria ni fuera de lo normal para llamar la atención. Y los dos párrafos finales, siendo tan espontáneos y aparentemente ordinarios como el resto de la novela, son de los pocos que se me han quedado marcados en la memoria.

Matar a un ruiseñor, de Harper Lee. Su precuela durante años perdida, Ve y pon un centinela, sale el próximo 15 de julio y tiene todas las papeletas de convertirse en uno de los títulos imprescindibles de este verano. Pero yo tengo Matar a un ruiseñor todavía en mi lista de pendientes desde tiempos inmemoriales, así que me quedo con el clásico para mi lista.

Se aceptan más recomendaciones para llevar mejor esta época de mier** e intentar paliar esta sequía lectora que sufro desde hace un tiempo y me ha dejado sin nada interesante que decir en el blog estos últimos meses. Vuelvo con cautela y con la esperanza de retomar el ritmo lector y bloguero.

Book-tag #1: ¿Este o este?

lunes, 23 de febrero de 2015

Hola, hola. Esta entrada en mi mente estaba programada para subirla mucho antes, pero entre unas cosas y otras, siempre me lío. Hace casi un mes, Alejandra, del blog genialérrimo Un día de otoño, me nominó a hacer el book-tag este o este, ideado por Lau, de Lee un poquito más (otro blog genialérrimo). 

Reglas del Book-Tag
  • Coloca el banner en la entrada y mencionas al blog que te nominó.
  • El libro con el que empiezas en la manos es el libro "ganador" de la persona que te nominó.
  • Según la lista de libros nominados que te otorgaron, vas a ir escogiendo en orden si dejas el libro que traes o escoges de nuevo y das una explicación del por qué.
  • Una vez que tengas tu libro ganador, escoge siete libros nominados y nomina a siete personas más.




Y la lista que propuso:
  • Fangirl, de Rainbow Rowell
  • Ciudades de papel, de John Green
  • Ángeles caídos, de Susan Ee
  • Juntos, de Ally Condie
  • Vampire Academy, de Richelle Mead
  • El club de los corazones solitarios, de Elizabeth Eulberg
  • Las ventajas de ser invisible, de Stephen Chsbosky

Leyendo esa lista creo que, en mi caso, las batallas no van a tener mucho misterio, pero ahí voy con mi primer book-tag.


No he leído nada de la saga de Percy Jackson. De hecho, ni siquiera me había llamado nunca la atención hasta que he empezado a leer maravillas de estos libros en los blogs que sigo. Me la apunto en la lista de deseos, pero soy fan (casi obsesiva) de Rainbow Rowell, así que me quedo con Fangirl sin ninguna duda. Fue una de mis mejores lecturas del año pasado y un homenaje genial al mundo fanfiction, del que he sido parte durante muchos años.


Leí el año pasado Ciudades de papel, poco después de terminar Bajo la misma estrella. Entonces no comprendí del todo lo mucho que gustan los libros de John Green y ahora sigo sin entenderlo. Ciudades de papel fue una de esas lecturas agradables que, en teoría, tienen todos los ingredientes para quedarse en tu mente una vez que has terminado, pero que no llegan a emocionar. Después de leerlo, mi curiosidad con las historias de John Green quedó más que saciada y, de momento, no me apetece leer nada más suyo. A Rainbow Rowell, sin embargo, la persigo en las redes sociales para enterarme de cuándo me va a sacar de la miseria publicando su siguiente libro, así que...


Estoy empezando a sentir vergüenza de mí, pero sigo con Fangirl. No tenía ni idea de la existencia de esta saga y las historias con ángeles de por medio me suelen dejar frías, gracias al terrible Hush, Hush (prejuicio, lo sé).


Creo que estuve a punto de añadir la trilogía Juntos a mi lista de to-read en Goodreads cuando terminé con Divergente y estaba desesperada por encontrar libros similares. Nunca lo hice ni la leí (no sé por qué). 


Vampire Academy es de esas sagas que siempre he tenido curiosidad por leer, pero nunca me he atrevido por miedo a que resulte ser petardeo del malo. Y para qué negarlo, esas portadas tan feas me echan para atrás. La de Fangirl hace juego tan bien con los colores del blog que no me queda más remedio que seguir con él (estoy intentando inventar motivos para justificarme).


Para variar, El club de los corazones solitarios tampoco lo había leído, ni oído hablar de él. No estoy consiguiendo batallas interesantes con este book-tag, pero sí apuntarme posibles lecturas. 


Las ventajas de ser un marginado es de esos libros que son carne de tumblr, munición para gifs e imágenes adornados con las citas perfectas que Stephen Chbosky va dejando caer entre las páginas. Es también una historia llena de magia y delicadeza sobre el complicado camino de la adolescencia. Por un momento me ha hecho hasta dudar de mi elección, pero...

... el ganador es (¡sorpresa!):



Ha sido un book-tag monográfico, pero no lo pude evitar. Creo que voy a escribir a Rainbow Rowell para ver si me paga una comisión (o, al menos, me envía libros gratis) por fangirlear tanto con ella.

Para seguir con el tag, esta es la lista de libros que propongo (he colado unos cuantos de mis favoritos, en mi caso no tengo ni idea de cuál podría ser el vencedor):
  • Eleanor & Park, de Rainbow Rowell
  • El lado bueno de las cosas, de Matthew Quick
  • Estudio en escarlata, de Arthur Conan Doyle
  • Harry Potter y el cáliz de fuego, de J. K. Rowling
  • Jane Eyre, de Charlotte Brönte
  • Orgullo y prejuicio, de Jane Austen
  • 1984, de George Orwell

Y mis siete nominados, por si alguno se anima a seguir con el book-tag:
  1. Abbey, de Tocado y leído
  2. Tizire, de El lado frío de mi almohada
  3. MeriiXún, de Palabras solitarias
  4. Stheer, de La búsqueda de papel
  5. RocíoG, de Cerca de Shibuya
  6. Bryan, de Librooks
  7. ... y a quien lea el post y le apetezca apuntarse (si me lo decís, os anoto en la lista)

Reseña: Un beso en París, de Stephanie Perkins

martes, 17 de febrero de 2015


Un beso en parís. Plataforma neo. 2010. 434 páginas

La Torre Eiffel, Amélie y un montón de reyes que se llaman Luis. Esto es todo lo que Anna conoce de Francia. Por eso, cuando sus padres le anuncian que pasará un año en un internado de París, la idea no acaba de convencerla.Pero, en la Ciudad del Amor, conoce al chico ideal: Étienne St. Clair. Es listo, encantador y muy guapo. El único problema es que también tiene novia. ¿Conseguirá Anna el ansiado beso de su príncipe azul? El humor y la tensión que se respiran página a página en el debut literario de Stephanie Perkins te atraparán y te llegarán al corazón.





Lo mío con Stephanie Perkins fue amor a primera vista. Un flechazo casi tan fulminante como el de Anna con Étienne, los protagonistas de Un beso en París. Ellos tenían París como escenario y telón de fondo, y nosotras tuvimos la colección de relatos cortos navideños My true love gave to me como excusa para conocernos. Me encantó su estilo, su frases ágiles y su humor fresco, así que me decidí a leer su primera novela, que inicia una trilogía de historias de amor juveniles en diferentes partes del mundo. Esta primera arranca en la Ciudad del Amor y de la Luz: París.

En su último curso de instituto, el padre de Anna decide sacarla de su Atlanta natal y enviarla a París, para estudiar en un sofisticado internado para adolescentes estadounidenses. Por el camino, Anna se deja a su madre y su hermano, a su mejor amiga Bridgette y a Toph, su amor de verano, con el que esperaba conseguir algo más antes de tener que irse a la universidad. En tierra parisina, se encuentra con una ciudad tan impresionante como intimidante, a un nuevo grupo de amigos y, sobre todo, a Étienne St. Clair: acento inglés, andares parisinos, pasaporte norteamericano y una sonrisa por la que merece la pena enamorarse. Incluso aunque Anna no deja de maldecir a su padre por haberle arrancado su vida sin pedir permiso antes.

Pandanemar
Un beso en París es como si Stephanie Perkins hubiera tomado el primer amor para, analizarlo, diseccionarlo y luego convertir sus ingredientes básicos (el vuelco en el estómago, las conversaciones interminables, lo inevitable de lo que está a punto de ocurrir) en personajes, diálogos y páginas. Al leer, una tiene esa sonrisa tonta en la boca y esa sensación de plácida caída. Todo aderezado con las imágenes de París que la autora va dibujando en casi cada escena. No sé si disfruté más el hormigueo en el estómago cada vez que Anna y Étienne entablaban conversación o la posibilidad que Perkins nos da de revisitar París con su historia.

Me enganchó la facilidad con la que se navega entre las páginas de Un beso en París. La historia avanza a un ritmo pausado, las conversaciones resultan naturales, los personajes tienen su encanto, Perkins va soltando sus toques de humor de vez en cuando y el escenario de fondo no podría ser mejor. Anna, con sus malas decisiones y sus meteduras de pata, es una protagonista que se hace de querer, sobre todo al ver cómo ese año en París le sirve para madurar y para empezar a valerse y a vivir por sí misma.

En Un beso en París también hay drama, por supuesto, porque es una novela juvenil y porque uno no puede pretender escribir una historia sobre adolescentes sin algo de drama. Anna y Étienne mantienen una mala relación cada uno con su padre y el propio Étienne tiene además un defecto bien visible: una novia.

Ese drama nunca llega, sin embargo, a resultar insufrible ni exagerado. Y ese es el punto fuerte y, al mismo tiempo, la mayor debilidad de Un beso en París, pues el conflicto me resultó bastante plano. Durante toda la lectura la caída sigue siendo plácida, pero eché de menos una sacudida que hiciera las cosas algo más interesantes. Al final, Un beso en París es una historia de amor adolescente sin complicaciones, dulce, que flojea un poco porque nunca llega a explotar. Esperaba un poco más de chispa (o quizás tenía las expectativas demasiado altas), pero sigo confiando en Stephanie Perkins. Todavía me enamora su humor y esa sencillez y naturalidad con la que escribe.


Lo mejor: Las mariposas en el estómago. La sonrisa tonta cada vez que Anna y Étienne comparten página. Lo fácil que Stephanie Perkins hace la lectura. París, París, París.
Lo peor: La historia crece y crece, pero nunca llega a explotar. El drama y el conflicto que se interpone entre el felices-para-siempre resulta algo plano.

Cinco libros para... los 364 días del año que no son San Valentín

domingo, 15 de febrero de 2015



¿Más San Valentin? Cuando creíais que ya habíamos dejado atrás la sobredosis de corazones, de color rosa y de hashtags en Twitter para celebrar el día de los enamorados (y de la amistad, claaaaaaro), llego yo con esto. En mi defensa diré que mi intención era hacer una entrada lo más opuesta al espíritu de San Valentín. Por eso he reunido cinco libros con algo en común: todos encierran una historia de amor que, por el motivo que sea, está libre de pasteleo y prescinde de cualquier recurso facilón con el que sacar al lector una sonrisilla tonta. Son historias de amor anti-San Valentín.

Jane Eyre, de Charlotte Brönte. En mi otra vida de escritora, esta es la historia de amor que me gustaría escribir. Me estrujó el corazón y el estómago, me hizo sonreír y llorar, sufrir y respirar aliviada. Sin azúcar, ni melodrama innecesarios. Solo con la conversación inteligente y la conexión magistralmente trazada entre Jane Eyre y el señor Rochester, dos personajes brillantes.

El lado bueno de las cosas, de Matthew Quick. En teoría, es lo opuesto a una comedia romántica. Sobre el papel, me resultó una de las comedias más románticas y desternillantes que he leído. A su manera. Sobre todo la parte del romanticismo. Pat, el protagonista, acaba de salir de un centro para personas con enfermedades mentales y está dispuesto a recuperar a su mujer. Entonces conoce a Tiffany, viuda y con una reputación en cuanto a los hombres muy mala a sus espaldas. Pocas parejas me he encontrado en las páginas de un libro tan disfuncionales, divertidas y entrañables como esta.

Divergente, de Veronica Roth. Una de las cosas más refrescantes de la saga Divergente es que se aleja de lo que parece haberse convertido en un ingrediente básico en toda novela juvenil: el triángulo amoroso. Lo sufrí en Crepúsculo y en Los juegos del hambre, lo estoy sufriendo en la trilogía Grisha e incluso tuvimos un conato en Harry Potter (que quedó en nada, por suerte). En Divergente no hay rastro de drama a tres bandas y se agradece. Como también se agradece que la relación de Tris y Cuatro apenas tenga azúcar.

Americanah, de Chimamanda Ngozi Adichie. Americanah sigue a través del tiempo y del mundo la historia de amor de Ifemelu y Obinze, rota por el estallido de protestas populares en la Nigeria natal de ambos. Desde que ella dejara el país rumbo a Estados Unidos, siendo adolescentes, ambos han cometido errores. Han conocido a otras personas y han rehecho su vida. El recuerdo del primer amor está envenenado y muy lejos del ideal que ellos guardan en su cabeza, pero la autora logra retratar una relación tan maltratada por el paso del tiempo, como real por lo complejo de sus protagonistas.

El club de la lucha, de Chuck Palahniuk. No se me ocurre pareja más anti-romántica para cerrar este capítulo de historias de amor anti-San Valentín que la que forman Marla Singer y el protagonista de El club de la lucha, cuyo nombre, por cierto, nunca llegamos a saber. 

Nuevos vecinos en la estantería #6

miércoles, 11 de febrero de 2015


Toca hacer recuento de los últimos libros a los que he tenido que hacerle hueco en la estantería. Este me ha quedado un poco (bastante) monográfico entre Stephanie Perkins y Leigh Bardugo. Es la maldición de las sagas. Que no te dejan dinero para más.

El nombre del viento, de Patrick Rothfuss. No sé si os ha pasado alguna vez. De esto que desde hace tiempo que conoces un libro. Lo has visto en la tienda, algún conocido tuyo lo ha leído, nunca te ha llamado la atención. Y, de repente, no sabes muy bien por qué, sientes la urgente necesidad de leerlo. Eso me ha ocurrido con El nombre del viento. La saga de Canción de fuego y hielo me dejó exhausta, pero tengo ganas de volver a la fantasía.

Anna and the french kiss, de Stephanie Perkins. Mi lectura actual. Anna es la hija de un escritor de súbita fama, que la envía a París para cursar último año en el instituto. En su nuevo colegio conoce a St. Clair. Nombre francés, acento inglés, nacionalidad estadounidense y una sonrisa por la que enamorarse. Es una historia mona, con el toque justo de azúcar y divertida, muy apropiada para leer ahora que se acerca San Valentín. Aunque a mí las novelas románticas me apetecen todo el año.

Lola and the boy next door, de Stephanie Perkins. Donde cabe uno, caben dos. Y por el resumen creo que me va a gustar más que el anterior.

Asedio y tormenta, de Leigh Bardugo. Reseñado ya en el blog. Es la segunda parte de la trilogía Grisha y supera por mucho el arranque, Sombra y hueso, que me dejó a medio camino entre el odio y el amor.

Ruin and rising, de Leigh Bardugo. Había estado en mi cesta de la compra cuando pedí a Booky los libros de Stephanie Perkins. Cuando iba a pagar, lo eliminé porque me surgieron remordimientos. Y porque los dos primeros libros de la saga los tenía en castellano y confiaba en ser capaz de esperar a que lanzaran la última parte en España. Ja. Según terminé Asedio y tormenta me fui directa a por mi ordenador para comprar Ruin and rising. Espero empezarlo este fin de semana.

Y... un libro más que, de momento, se queda en el anonimato porque es una sorpresa. Por cierto, que desde hace unos días llevo esto en el blog:


¡Gracias! Algo así como unas 101 veces. Puede que el libro en el anonimato tenga algo que ver.

Reseña: Asedio y tormenta, de Leigh Bardugo

sábado, 7 de febrero de 2015



Asedio y tormenta. Hidra. 2013. 532 páginas

En su intento por huir de Ravka y dejar atrás a los Grisha, Alina y Malyen se embarcan en un viaje a traves del Mar Auténtico. Pero por mucho que lo deseen, hay tres cosas de las que Alina jamás podrá escapar. Su pasado. Su poder. Y su destino. Alina pronto va a tener que enfrentarse a una terrible verdad. La oscuridad nunca muere.








Así, sí. Es lo que pensé cuando terminé de leer Asedio y tormenta, el segundo libro de la trilogía Grisha. El primero, Sombra y hueso, me había gustado y lo había odiado casi a partes iguales. Culpa, sobre todo, de Alina, su protagonista, que aparecía como una Mary Sue bastante inmadura que me hacía chirriar los dientes cada vez que abría la boca. En Asedio y tormenta, Leigh Bardugo corrige ese error, así que pude disfrutar sin remordimientos de una historia que mezcla la fantasía, la aventura y el amor en un entorno, el reino de Ravka, a medio camino entre lo mágico y lo medieval. Y con 500 páginas para devorarse (literalmente) en apenas un par de días.

En Sombra y hueso me quejaba también de que Ravka y ese mundo que desata toda la historia  de los Grisha, una especie de guerreros con poderes que rozan lo mágico, se quedaba apenas en un boceto. Comprensible, al tratarse del primer libro. Aquí vamos descubriendo más rincones, más retazos de historia y las piezas de un puzle que Alina ya comenzó a montar al final de Sombra y hueso. Y lo que voy viendo de Ravka me gusta cada vez más. Los elementos mágicos cobran fuerza y todas las referencias a la tradición y cultura rusas que sostienen la trilogía me parecen (desde mi total ignorancia sobre el tema) de lo más originales.

Lo mejor de este segundo libro es, sin duda, la aparición de un nuevo personaje: Sturmhond, un joven pirata de lengua afilada que esconde más de un secreto. El triángulo amoroso del primer libro entre Alina, su amigo de la infancia Mal y ese enigma vestido de negro que es El Oscuro se convierte ahora en una pelea a tres bandas con la irrupción de Sturmhond. Aunque uno nunca sabe cuáles son sus verdaderas intenciones para con Alina. Sus frases están siempre cargadas de dobles sentidos y una ambigüedad suficientes para que la trama vaya dando giros inesperados. El peor parado en este maremoto es Mal, que me sigue pareciendo casi tan insufrible como me resultó Peeta en Los juegos del hambre.

Pero lo que hace sumar puntos a Asedio y tormenta en comparación con el arranque de la trilogía es la evolución de su protagonista. En Sombra y hueso aparecía como la típica heroína sin virtudes aparentes y una pésima imagen de sí misma que, de repente, se transforma en una fuerza de la naturaleza estupendérrima al descubrir su poder. Sus frases irritantes y fuera de lugar del primer libro se moderan hasta casi desaparecer. Alina se va desprendiendo de su inmadurez a medida que los acontecimientos le obligan a asumir una posición de responsabilidad en la que se desenvuelve sorprendentemente bien. Y con una protagonista soportable y (casi) digna de admiración, es mucho más fácil disfrutar de la lectura, que resulta ágil y llena de sorpresas. El único punto negativo: que comencé a leer sin tener a mano el último libro, Ruin and rising. A estas alturas debería saber ya que empezar trilogías sin tener antes todos los libros en casa no es una buena idea.


Lo mejor: Los nuevos personajes. Cómo la trama se va complicando. El mundo de Ravka, que en el primer libro apenas era un esbozo, pero aquí aparece dibujado con mucho más detalle.
Lo peor: El personaje de Alina a veces, todavía, chirría (pero muy poco). Algunos diálogos resultan forzados. La relación con Mal lastra la historia. La tercera entrega todavía no está publicada en español.

Recuento #4: Enero 2015

domingo, 1 de febrero de 2015

Se acaba (por fin) enero y toca hacer recuento de lecturas. No he empezado el año con mucha fuerza, solo dos libros leídos y otros dos cómics... aunque el marcador de Goodreads me dice que voy bien para la meta de 45 libros que me he marcado.

Lo bueno es que tengo Ana Karenina (uno de mis retos para 2015) a punto de caramelo y casi todo lo que he leído está reseñado ya en el blog. Como siempre, dejo aquí la lista para ir completándola. 











Cinco libros para... sacar de la estantería en 2015

sábado, 10 de enero de 2015


Desde que estrenamos nuevo año no hago más que leer sobre retos lectores para 2015 en la blogosfera. Es enero y es lo que toca. Y ocurre que llaman la atención. Que me quiero apuntar a todos. Y que luego me arrepiento. Así que he decidido que este año voy a relajarme. Prefiero quedarme alejada de cualquier reto lector para no repetir el fracaso estrepitoso de 2014. Y para disfrutar de la lectura sin tener que pensar en si llego o no a alcanzar todo lo que me propuse. Solo me he marcado el tradicional desafío de Goodreads con 45 libros (tirando por lo bajo, que luego sé cómo se complica el año)...

2015 Reading Challenge

2015 Reading Challenge
Bárbara has read 0 books toward her goal of 45 books.
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... y una pequeña lista de títulos para sacar de la estantería y leer sí o sí este 2015:

Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez. Ya ni recuerdo hace cuánto tiempo que lo tengo en la estantería, esperando pacientemente su turno para ser leído. Creo que lo he empezado un par de veces, nunca en serio y nunca más allá de las primeras páginas. Este año tengo el propósito de leer más literatura escrita en castellano, empezando por Cien años de soledad.

País de nieve, de Yasunari Kawabata. Llevo tiempo queriendo hacerme con este título, que siempre que voy a la librería nunca encuentro. Me gustó Lo bello y lo triste, lo único que he leído de este autor japonés y Nobel de literatura, así que en 2015 espero repetir.

Un beso en París, de Stephanie Perkins. Es uno de los libros que con más ganas espero leer este año, sobre todo después de conocer y enamorarme de su autora cuando leí uno de sus relatos incluido en My true love gave to me. Tengo puesto el listón de expectativas muy alto con ella.

Ana Karenina, de León Tolstói. Cada vez que veo en Goodreads la fecha en que lo empecé, siento vergüenza: 14 de diciembre... de 2013. Antes de que llegue la primavera, tengo que terminarlo. Apenas me quedan unas 200 páginas, me está gustando y recuerdo prácticamente todo lo que llevo leído, pero es tan tocho y tan pesado que se me hace imposible llevármelo a todas partes conmigo, así que al final siempre acabo abriendo otros libros para llevar de camino al trabajo en el metro, que luego me distraen, que luego termino, que luego vuelvo a empezar otros... Y llevo repitiendo el mismo proceso durante todo un año.

El principito, de Antoine de Saint-Exupéry. Lo incluyo en la lista aprovechando que los Reyes Magos me han traído una edición bien bonita para disfrutar de la historia.