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Reseña: A todos los chicos de los que me enamoré, de Jenny Han

domingo, 25 de octubre de 2015


Destino  2014  384 páginas


Lara Jean guarda sus cartas de amor en una caja. No son cartas que le hayan enviado, las ha escrito ella, una por cada chico de los que se ha enamorado. En ellas se muestra tal cual es, porque sabe que nadie las leerá. Hasta que un día alguien las envía por equivocación y la vida amorosa de Lara Jean pasa de «imaginaria » a estar totalmente fuera de control.



Reseña

Empecé este libro porque necesitaba mi ración de YA noño, pero sabía que me iba a decepcionar. No me equivoqué en ninguna de las dos cosas: es noño y me decepcionó... aunque no por estar tan recubierto de azúcar. Y eso que A todos los chicos de los que me enamoré tiene unas cuantas cosas que me gustan: un título largo que llama la atención, una portada bonita, buenos reviews y la promesa de una historia entretenida y fácil de leer. El planteamiento tenía, además, muy buena pinta. Lara Jean es una adolescente que escribe cartas a los chicos de los que se enamora. Pero no son cartas de amor, sino de despedida. No las envía, porque al igual que no son cartas de amor, tampoco son cartas para ser enviadas. En lugar de eso, las guarda todas en una caja en su armario.... hasta que un buen día desaparecen y acaban en el buzón de sus destinatarios.

Simini Blocker
Lo peor de este libro es que ese planteamiento supera todo lo demás. La historia en la sinopsis resulta ser mejor que la historia en las páginas. Creo que Jenny Han tenía una buena idea en la cabeza que luego no supo desarrollar bien. Creía que el libro iba a girar en torno al misterio de las cartas y cómo habían terminado en manos de quien no debían, pero toda esa parte de la trama solo aparece al principio, como una excusa para poner la acción en marcha, y al final, resuelto de forma demasiado rápida, como si al revisar lo escrito la autora se hubiera dado cuenta en el último momento que había dejado ese cabo suelto.

En lugar de centrarse en el misterio de las cartas, A todos los chicos de los que me enamoré se convierte en un carril de dos sentidos aburrido y trillado que circula entre los dos chicos que preocupan y ocupan a Lara Jean: Josh, el ex de su hermana y del que la protagonista creía haberse desenamorado hacía tiempo, y Kavinsky, el chico popular del instituto con el que finge tener una relación para que Josh no sospeche de sus sentimientos por él. En fin, drama típico de instituto sin mucho más que rascar y que ni siquiera me resultó entretenido. Los personajes me dieron igual y lo que ocurriera con ellos me importaba todavía menos.

Lo bueno, por destacar algo, es que el estilo de escritura es sencillo y al mismo tiempo pulido, por lo que las páginas y la historia desfilan rápido. Me gustó que la familia de Lara Jean tuviera una presencia muy importante y constante en el argumento. El mundo de la protagonista está, además, lleno de pequeños detalles que le aportan calidez al relato. Lo que no me explico es cómo un libro así, en el que no ocurre nada ni remotamente interesante en más de 300 páginas, puede dar para una segunda parte, P. S. I Still Love You, que se publicó en mayo en inglés. Y después de esta reseña que deja la historia por los suelos confieso que sí, lo leeré. Pero solo porque es corto (y porque tiene una portada igual de bonita y yo soy una incoherente).


lo mejor
La historia deja un regusto cálido muy agradable. El estilo es sencillo y el libro se lee rápido. La familia de la protagonista está muy bien construida, con multitud de detalles y pequeñas costumbres que le dan un buen toque al relato.
lo peor
No ocurre nada ni remotamente interesante. Los personajes tampoco lo son, ni el modo en que se desarrolla la trama, ni el camino que elige la autora para guiar la historia. La sinopsis resulta más atractivo que el propio libro.



Reseña: Landline, de Rainbow Rowell

sábado, 25 de julio de 2015


Landline. St. Martin's press. 2014. 308 páginas

Georgie McCool sabe que su matrimonio está en peligro. Lo ha estado desde hace mucho tiempo. Todavía ama a su marido, Neal, y Neal todavía la ama a ella, profundamente, pero eso ahora ya casi que no viene al caso. Quizás nunca vino al caso. Dos días antes de ir a visitar a la familia de Neal en Omaha por Navidad, Georgie le dice a Neal que no puede ir. Escribe guiones para la televisión y algo ha ocurrido con su serie; tiene que quedarse en Los Ángeles. Sabe que Neal se va a disgustar con ella -Neal siempre está un poco disgustado con Georgie-, pero lo que no espera es que él haga las maletas y vuelva a casa con sus hijas y sin ella.



¿Qué harías si tuvieras línea directa, en el sentido más literal posible, con el pasado? ¿Qué harías si, en vez de hablar con tu yo anterior, te dieran la oportunidad de hablar con alguien del pasado siendo tu yo (no tú, yo... menudo lío) del presente? Este es el embrollo existencial tiempo-espacio en el que se mete Rainbow Rowell en su última novela. Un viaje al pasado que, en realidad nunca, llega a ser un viaje al pasado, con un matrimonio a punto de romperse como excusa. El libro fue, además, elegido el mejor título de ficción de 2014 por los lectores de Goodreads.

Georgie McCool escribe guiones de televisión. A dos manos, con su amigo y alma gemela desde la universidad. Ambos están a punto de conseguir su propio show... justo en el momento en que la vida real se interpone entre ellos y sus planes. Y la vida real de Georgie no es poca cosa: sus dos hijas, la Navidad que iban a celebrar en la otra punta del país y su marido, con el que cada vez se entiende peor. Tanto, que cuando ellos se van a Omaha y la dejan sola en Los Ángeles, Georgie ni siquiera sabe si siguen juntos, aunque atascados en un tremendo bache, o si él la acaba de dejar.

damecatoe.tumblr.com
Rainbow Rowell es la ídola suprema de este blog. A veces, incluso, creo que debería cambiarle el nombre por el de Un kilo de libros de Rainbow Rowell. Pero hasta los ídolos supremos fallan. Me engancharon sus historias juveniles, Fangirl y Eleanor & Park, por la facilidad que tiene para tomar ideas aparentemente sencillas y sacarles punta y encanto a sus personajes. Creía que se manejaba igual de bien en el terreno de los adultos; de hecho, hizo su debut lejos de la novela juvenil, con Attachments, un libro igual de encantador. Sí, creía que se manejaba igual de bien en el terreno de los adultos...

Hasta que leí Landline.

No me meto en la parte del argumento farragoso: un viaje en el tiempo que nunca llega a ser tal con una conclusión previsible, pero que hasta tiene su gracia. El principal fallo, y me duele porque es aquello en lo que consideraba a Rowell una maestra, son los protagonistas. Ya en la treintena larga, sus voces no suena en absoluto como las de un adulto. Parecen más bien personajes a los que la autora ha querido darles una edad superior a la que les corresponde. Georgie llega incluso a resultar anodina, mientras que su marido Neal no consigue en las 300 páginas pasar de ser un gruñón casi desconocido para el lector. Al final, lo que ocurriera con su matrimonio me la traía bastante al pairo. Y eso nunca me había pasado con un libro de Rainbow Rowell.


Lo mejor: Todas las referencias culturales de las que se arma Rainbow Rowell en cada uno de sus libros y que le dan cuerpo y carácter al universo que crea. El diálogo, que siempre es fluido, y el estilo, que suena igual de ágil que de costumbre.
Lo peor: El libro pasa por tus ojos y ni la historia ni los personajes dejan algo de huella. Sus protagonistas en teoría son adultos, pero en la práctica parecen jóvenes. Y eso, en una novela adulta, es un grave problema.

Reseña: Un beso en París, de Stephanie Perkins

martes, 17 de febrero de 2015


Un beso en parís. Plataforma neo. 2010. 434 páginas

La Torre Eiffel, Amélie y un montón de reyes que se llaman Luis. Esto es todo lo que Anna conoce de Francia. Por eso, cuando sus padres le anuncian que pasará un año en un internado de París, la idea no acaba de convencerla.Pero, en la Ciudad del Amor, conoce al chico ideal: Étienne St. Clair. Es listo, encantador y muy guapo. El único problema es que también tiene novia. ¿Conseguirá Anna el ansiado beso de su príncipe azul? El humor y la tensión que se respiran página a página en el debut literario de Stephanie Perkins te atraparán y te llegarán al corazón.





Lo mío con Stephanie Perkins fue amor a primera vista. Un flechazo casi tan fulminante como el de Anna con Étienne, los protagonistas de Un beso en París. Ellos tenían París como escenario y telón de fondo, y nosotras tuvimos la colección de relatos cortos navideños My true love gave to me como excusa para conocernos. Me encantó su estilo, su frases ágiles y su humor fresco, así que me decidí a leer su primera novela, que inicia una trilogía de historias de amor juveniles en diferentes partes del mundo. Esta primera arranca en la Ciudad del Amor y de la Luz: París.

En su último curso de instituto, el padre de Anna decide sacarla de su Atlanta natal y enviarla a París, para estudiar en un sofisticado internado para adolescentes estadounidenses. Por el camino, Anna se deja a su madre y su hermano, a su mejor amiga Bridgette y a Toph, su amor de verano, con el que esperaba conseguir algo más antes de tener que irse a la universidad. En tierra parisina, se encuentra con una ciudad tan impresionante como intimidante, a un nuevo grupo de amigos y, sobre todo, a Étienne St. Clair: acento inglés, andares parisinos, pasaporte norteamericano y una sonrisa por la que merece la pena enamorarse. Incluso aunque Anna no deja de maldecir a su padre por haberle arrancado su vida sin pedir permiso antes.

Pandanemar
Un beso en París es como si Stephanie Perkins hubiera tomado el primer amor para, analizarlo, diseccionarlo y luego convertir sus ingredientes básicos (el vuelco en el estómago, las conversaciones interminables, lo inevitable de lo que está a punto de ocurrir) en personajes, diálogos y páginas. Al leer, una tiene esa sonrisa tonta en la boca y esa sensación de plácida caída. Todo aderezado con las imágenes de París que la autora va dibujando en casi cada escena. No sé si disfruté más el hormigueo en el estómago cada vez que Anna y Étienne entablaban conversación o la posibilidad que Perkins nos da de revisitar París con su historia.

Me enganchó la facilidad con la que se navega entre las páginas de Un beso en París. La historia avanza a un ritmo pausado, las conversaciones resultan naturales, los personajes tienen su encanto, Perkins va soltando sus toques de humor de vez en cuando y el escenario de fondo no podría ser mejor. Anna, con sus malas decisiones y sus meteduras de pata, es una protagonista que se hace de querer, sobre todo al ver cómo ese año en París le sirve para madurar y para empezar a valerse y a vivir por sí misma.

En Un beso en París también hay drama, por supuesto, porque es una novela juvenil y porque uno no puede pretender escribir una historia sobre adolescentes sin algo de drama. Anna y Étienne mantienen una mala relación cada uno con su padre y el propio Étienne tiene además un defecto bien visible: una novia.

Ese drama nunca llega, sin embargo, a resultar insufrible ni exagerado. Y ese es el punto fuerte y, al mismo tiempo, la mayor debilidad de Un beso en París, pues el conflicto me resultó bastante plano. Durante toda la lectura la caída sigue siendo plácida, pero eché de menos una sacudida que hiciera las cosas algo más interesantes. Al final, Un beso en París es una historia de amor adolescente sin complicaciones, dulce, que flojea un poco porque nunca llega a explotar. Esperaba un poco más de chispa (o quizás tenía las expectativas demasiado altas), pero sigo confiando en Stephanie Perkins. Todavía me enamora su humor y esa sencillez y naturalidad con la que escribe.


Lo mejor: Las mariposas en el estómago. La sonrisa tonta cada vez que Anna y Étienne comparten página. Lo fácil que Stephanie Perkins hace la lectura. París, París, París.
Lo peor: La historia crece y crece, pero nunca llega a explotar. El drama y el conflicto que se interpone entre el felices-para-siempre resulta algo plano.

Reseña: Attachments, de Rainbow Rowell

viernes, 16 de enero de 2015


Rainbow Rowell. Dutton Adult. 2011. 323 páginas

"Hi, I'm the guy who reads your e-mail, and also, I love you . . . " Beth Fremont and Jennifer Scribner-Snyder know that somebody is monitoring their work e-mail. (Everybody in the newsroom knows. It's company policy.) But they can't quite bring themselves to take it seriously. They go on sending each other e-mails, discussing every aspect of their personal lives. Meanwhile, Lincoln O'Neill can't believe this is his job now: reading other people's e-mail. When he applied to be "internet security officer," he pictured himself building firewalls and crushing hackers, not writing up a report every time a sports reporter forwards a dirty joke.

Hay muchas formas de enamorarse. A fuego lento, en un flechazo a primera vista, cambiando de bando para pasar del odio al amor. Y también leyendo emails ajenos. Lincoln acaba de conseguir un trabajo en el periódico local de Omaha. Pero su labor no es ir de aquí para allá, libreta y bolígrafo en mano, en busca de un titular, cual reportero intrépido. Él es más bien del tipo nerd, un informático de los que juegan a Dragones y mazmorras los fines de semana y todavía vive en casa de su madre. Por eso su lugar está en una habitación escondida a los ojos de la redacción y su trabajo consiste en revisar el correo de los empleados, en busca de palabras malsonantes y conspiraciones de cualquier tipo. Es entonces cuando conoce a Jennifer. Y a Beth, sobre todo a Beth.

Aún a riesgo de sonar repetitiva: soy flan de Rainbow Rowell. Me gustan sus historias juveniles, pero ésta, con personajes ya adultos, me encandiló. Y eso que la forma en que surge el amor entre los protagonistas es casi, casi, tan espeluznante como el modo en que Edward observaba dormir a Bella en Crepúsculo. La narración sigue dos hilos paralelos: las conversaciones hilarantes que mantienen dos de las redactoras del diario, Jennifer y Beth, y el día a día de Lincoln, contratado para vigilar que los empleados del periódico hagan un buen uso del correo electrónico que, a finales de los noventa, la empresa acaba de instalar en su sistema informático.

yasminwithane
Lincoln no quiere ser un fisgón, Lincoln se siente mal con su trabajo y con su vida, pero Lincoln no puede evitar leer los intercambios de correos entre Jennifer y Beth cada noche, en su solitario turno de trabajo. Y así es como se enamora de Beth. Cuando se da cuenta de ello, su situación es tan vergonzosa que ya es demasiado tarde como para dar un paso y pasar del amor platónico en la pantalla a intentar algo con la Beth de carne y hueso.

Si me dan a elegir, prefiero las novelas donde hay amor-odio entre los protagonistas y buenas dosis de sparring verbal entre ellos. Por eso me sorprendió lo mucho que me gustó Attachments, en el que casi no hay interacción física entre Lincoln y Beth y que está lleno de frustrantes momentos donde sabes que los dos están a punto de cruzarse y conocerse cara a cara ¡por fin!... hasta que algo se interpone en su camino.

El estilo es fresco, ligero, lleno de humor y de emociones, de escenas cotidianas contadas con ternura. Me gustó el modo en que intercala la narración clásica con las conversaciones entre Beth y su amiga Jennifer, escritas con formato correo, de forma que le da mucho ritmo a la historia. Me gustó también que Attachments, como veo que viene siendo habitual en las novelas de Rainbow Rowell, está bien aderezado con referencias culturales del momento. Si en Eleanor & Park la autora echaba mano de los walkmans para escribir un romance adolescente en los ochenta, y en Fangirl había espacio para Kanye West y las tazas de Starbucks, en Attachments, que es su primera novela, todo grita: ¡nuevo milenio! El periódico en el que trabajan los protagonistas acaba de poner un pie en la revolución digital, y escribir en ordenadores y hablar vía correo electrónico con los compañeros es toda una novedad. Incluso parte de la historia pivota alrededor de la Nochevieja de 1999 y el famoso efecto 2000 que todos temimos.

Pero como siempre, también, la fuerza de las novelas de Rainbow Rowell está en su original planteamiento y en sus personajes. Lincoln es adorable y, aparte de su enamoramiento platónico con Beth, es increíble ver cómo va saliendo de su cascarón y de su zona de confort poco a poco. Las conversaciones por correo entre Beth y Jennifer son lo mejor del libro... con la excepción del momento en que Lincoln y Beth por fin se encuentran. Es mágico y embarazoso y desternillante, como toda la historia. Va a parecer que me pagan por hacerle promoción a Rainbow Rowell, pero ahí van mis primeras cinco estrellas del blog para una de mis mejores lecturas del año pasado.

Lo mejor: Los intercambios hilarantes de correos entre Jennifer y Beth. Lo frustrante de todos esos momentos en los que los protagonistas están a punto de cruzarse y la recompensa cuando por fin lo hacen.
Lo peor: Nada. Es Rainbow Rowell. Lo único es que Attachments no está traducido al español, pero es muy fácil de leer en inglés.

Cinco libros para... sacar de la estantería en 2015

sábado, 10 de enero de 2015


Desde que estrenamos nuevo año no hago más que leer sobre retos lectores para 2015 en la blogosfera. Es enero y es lo que toca. Y ocurre que llaman la atención. Que me quiero apuntar a todos. Y que luego me arrepiento. Así que he decidido que este año voy a relajarme. Prefiero quedarme alejada de cualquier reto lector para no repetir el fracaso estrepitoso de 2014. Y para disfrutar de la lectura sin tener que pensar en si llego o no a alcanzar todo lo que me propuse. Solo me he marcado el tradicional desafío de Goodreads con 45 libros (tirando por lo bajo, que luego sé cómo se complica el año)...

2015 Reading Challenge

2015 Reading Challenge
Bárbara has read 0 books toward her goal of 45 books.
hide

... y una pequeña lista de títulos para sacar de la estantería y leer sí o sí este 2015:

Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez. Ya ni recuerdo hace cuánto tiempo que lo tengo en la estantería, esperando pacientemente su turno para ser leído. Creo que lo he empezado un par de veces, nunca en serio y nunca más allá de las primeras páginas. Este año tengo el propósito de leer más literatura escrita en castellano, empezando por Cien años de soledad.

País de nieve, de Yasunari Kawabata. Llevo tiempo queriendo hacerme con este título, que siempre que voy a la librería nunca encuentro. Me gustó Lo bello y lo triste, lo único que he leído de este autor japonés y Nobel de literatura, así que en 2015 espero repetir.

Un beso en París, de Stephanie Perkins. Es uno de los libros que con más ganas espero leer este año, sobre todo después de conocer y enamorarme de su autora cuando leí uno de sus relatos incluido en My true love gave to me. Tengo puesto el listón de expectativas muy alto con ella.

Ana Karenina, de León Tolstói. Cada vez que veo en Goodreads la fecha en que lo empecé, siento vergüenza: 14 de diciembre... de 2013. Antes de que llegue la primavera, tengo que terminarlo. Apenas me quedan unas 200 páginas, me está gustando y recuerdo prácticamente todo lo que llevo leído, pero es tan tocho y tan pesado que se me hace imposible llevármelo a todas partes conmigo, así que al final siempre acabo abriendo otros libros para llevar de camino al trabajo en el metro, que luego me distraen, que luego termino, que luego vuelvo a empezar otros... Y llevo repitiendo el mismo proceso durante todo un año.

El principito, de Antoine de Saint-Exupéry. Lo incluyo en la lista aprovechando que los Reyes Magos me han traído una edición bien bonita para disfrutar de la historia.

Recuento #3: Diciembre 2014

sábado, 3 de enero de 2015

¿Qué tal os está tratando el nuevo año? Llevamos ya tres días de 2015 y yo todavía sigo pensándome a qué desafíos apuntarme. Mientras me decido, os dejo el recuento rápido de diciembre. Empiezo el año de lecturas con Sentido y sensibilidad y cierro el último mes de 2014 con cinco libros leídos y un par de alegrías, pues en la lista se han colado dos de mis mejores lecturas del año, las de Capote y Rainbow Rowell, con la que sigo fangirleando.

De momento solo he comentado My true love gave to me, pero las reseñas de Sombra y hueso, Attachments y A sangre fría ya están preparadas. Dejo aquí la lista de reseñas para ir completándola:



Lo mejor y lo peor de 2014

martes, 30 de diciembre de 2014

Casi se nos escapa ya el año 2014, que me ha dejado 30 libros leídos en la mochila, un par de decepciones y otros dos que van directos a mis cajón de lecturas favoritas.

lo peor
Perdida, de Gillian Flynn. No soy sospechosa de tirar por el suelo el típico best-seller del año. Suelo disfrutarlos y los leo sin reparos y sin prejuicios, pero en Perdida no fui capaz de encontrar nada bueno, excepto que, por lo menos, se avanza rápido en la historia. El argumento, lleno de giros imposibles, me pareció más el de un telefilm de sobremesa que el de una novela coherente. La reseña, aquí.

Lolita, de Vladimir Nabokov. Me duele incluirlo entre mis peores lecturas del año, pero más me dolió leerlo. Sé que debería ser una delicia, que con solo leer la primera página es evidente que Nabokov es un maestro de la palabra, no sólo para servirse de ella y contar historias, sino para hacer que sus frases tengan una sonoridad y una estética que las convierten en bellas por sí mismas, más allá del contenido. Pero el contenido de Lolita traspasa para mí una línea roja que ni siquiera yo sabía que tenía en la cabeza. No encontré la historia de amor por ninguna parte, ni siquiera fui capaz de burlarme del personaje de Humbert Humbert, retratado de forma tan patética y miserable. Solo pude leer un relato de pedofilia que se me atragantó en muchos momentos. Siempre había pensado que cada libro tiene su momento, pero desde Lolita sé que hay historias que para mí nunca podrán tener su momento.

lo mejor
Americanah, de Chimamanda Ngozi Adichie. Aunque suene a broma, conocí a Chimamanda Ngozi Adichie gracias a una canción de Beyoncé. Su voz suena en ***Flawless, que utiliza un extracto de la charla We should all be feminists de esta escritora nigeriana. Escuché la conferencia y me cayó bien. Leí su último trabajo, Americanah, y me gustó su franqueza, a veces descarnada y a veces salpicada de humor e ironía, al abordar temas como el racismo, la desigualdad o la pobreza.

La trilogía de Nueva York, de Paul Auster. Aún hoy sigo sin saber exactamente de qué va este libro. Son tres historias, con la ciudad de Nueva York como escenario y con un misterio que resolver —en ocasiones por detectives profesionales y otras, por meros aficionados— como excusa para escribir. Auster no descifra ninguno de los enigmas y lo único que se me ocurre es que La trilogía de Nueva York habla de personajes que se pierden a sí mismos mientras están buscando algo.

Fangirl, de Rainbow Rowell. Este ha sido el año en el que me he hecho fan de Rainbow Rowell. Me había gustado Eleanor & Park, pero con Fangirl me uní definitivamente a su club de seguidores. Es todo un homenaje al mundo fanfiction, que para mí ha sido una constante y, a veces, también un refugio y una escuela de escritura desde mi adolescencia. Era imposible que un libro así no me gustara. La reseña, aquí.

Attachments, de Rainbow Rowell. Para seguir fangirleando con esta autora, que me enamora con todo lo que escribe. Me gusta que a partir de situaciones sencillas y cotidianas, sea capaz de crear historias que te envuelven y personajes con los que es inevitable empatizar. Attachments, su primera novela, es un buen ejemplo de ello.

A sangre fría, de Truman Capote. Increíble de principio a fin. Lo terminé el día de Navidad y su recuerdo todavía no me ha abandonado. Me he sentado un par de veces a escribir la reseña, pero no he sido capaz de ordenar mis pensamientos. Solo sé que es tremendamente complicado reescribir un crimen real, cuyo final todos sabemos antes de empezar a leer, y enganchar de la manera en que lo hace Capote.

Jane Eyre, de Charlotte Brontë. No tenía ninguna duda de que esta había sido mi mejor lectura del año, que se ha convertido además en uno de mis libros favoritos. Por el señor Rochester, sí, pero sobre todo por su protagonista. Jane Eyre es la definición de la heroína perfecta, del personaje complejo que te atrapa y te hace sufrir y respirar aliviada durante todo el viaje que una emprende al comenzar a navegar por sus páginas. Jane Eyre es además un grito feminista y por la igualdad que está muy lejos de ser una simple historia de amor.




Reseña: My true love gave to me, editado por Stephanie Perkins

miércoles, 24 de diciembre de 2014


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McMillan's Children Books | 2014 |  355 páginas

On the first day of Christmas, my true love gave to me ...This beautiful collection features twelve gorgeously romantic stories set during the festive period, by some of the most talented and exciting YA authors writing today. The stories are filled with the magic of first love and the magic of the holidays.


Reseña

Hay un problema con la comida en Navidad. Te entra por los ojos, que se te llenan antes que el estómago, y el resultado final suele ser el de empacho. Con My true love gave to me me ocurrió algo parecido. La edición no podía ser más bonita. Tapa dura (¡por solo 10 euros!), portada azul, con detalles dorados y luces rosas navideñas. El borde de las hojas va pintado en el mismo color rosa; sacar en libro en el metro podía ser una tarea de riesgo, pero en la estantería quedaba tan bien... Y lo mejor: el resumen. Doce historias de amor en Navidad escritas por otros tantos autores de literatura juvenil, empezando por la ídola Rainbow Rowell. Me parecía imposible empacharme con algo así. Pero ocurrió.

Hay otro problema con la comida en Navidad. El postre. Una fuente llena de dulces donde, si metes la mano sin prestar demasiada atención, puedes sacar ese polvorón de sabor espantoso que acabas odiando todos los años. A My true love gave to me también le pasa algo parecido. Entre las doce historietas, hay relatos prácticamente perfectos, otros ligeramente mediocres y algunos directamente para olvidar.

El libro arranca con una de esas historias de diez. La de Rainbow Rowell, que nos cuenta los ires y venires de un par de amigos del instituto separados por la universidad, jugando con el tiempo y situando la acción en diferentes fiestas de Nochevieja. Matt de la Peña consigue hablar de racismo sin que el tema chirríe en un relato sobre dos universitarios que se quedan aislados en el mismo edificio por una tormenta en Nueva York durante la semana de Navidad. Y Laini Taylor cierra la fiesta con una historia que rompe con la tónica del libro (casi todo son cuentos realistas y contemporáneos), llevando a sus personajes a un mundo imaginario, con una prosa y un estilo que la diferencian de sus compañeros.

Mi romance favorito fue, sin duda, el que firma Stephanie Perkins, todo un descubrimiento para mí y a la que ficho para leer algo suyo el año que viene porque en apenas unas páginas consigue crear magia entre dos personajes que enganchan y que tienen toda una historia de lo más creíble detrás. Además de que me resultó divertida y muy fresca escribiendo.

La parte mala de esa fuente de dulces romanticones es que hay varios relatos que flojean y bajan el nivel general. Me sorprendió para mal Jenny Han, a la que ya tenía echado el ojo por el éxito de A todos los chicos de los que me enamoré. Su historia es amarga y dibuja a una protagonista (la hija adoptada de Papá Noel) bastante odiosa. David Levithan escribe un episodio que no tiene ni pies ni cabeza y, peor aún, apenas emoción (un joven que se hace pasar por Papá Noel para la hermana pequeña de su novio), y Myra McEntire cae en los clichés más soporíferos juntando en un belén viviente al chico malo del instituto con la hija modélica del pastor.

Mi error quizás fue leerme My true love gave to me del tirón, como si fuera una novela al uso y no una serie de relatos cortos. Cada final te exigía desprenderte de unos personajes que solo habías conocido durante escasas 20 páginas para adentrarte en otra historia y ubicarte de nuevo. Lo mejor habría sido leer un relato cada día o cada semana para ir entrando en el espíritu navideño poco a poco y evitar la sensación de empacho mientras pasaba las páginas. Porque ahí dentro hay nieve, noches frías y papás noeles en cantidades industriales.

A pesar de todo, lo recomiendo para leer estos días porque realmente la mayoría de las historias tienen el tono festivo y romántico perfecto para estas fechas, aunque es aconsejable es proceder con precaución. Y me imagino que después del 6 de enero tiene que resultar demasiado marciano leerlo, casi como desayunar con el periódico del día anterior.



lo mejor
Stephanie Perkins y Rainbow Rowell. Que las historias nos ponen a punto perfectamente para estas fechas. La posibilidad de descubrir a autores que no conoces. La edición.
lo peor
Algunos relatos son más flojos y le restan puntos al conjunto. Leerlo del tirón puede resultar pesado. De momento, solo está en inglés, pero como suele ocurrir con la literatura juvenil, es bastante asequible.



Cinco libros para... leer bajo el árbol de Navidad

lunes, 22 de diciembre de 2014



Voy a customizar el famoso Top Ten Tuesday que organiza el blog The Broke and The Bookish porque no me da la vida para seguir el ritmo y porque las listas de diez libros se me hacen interminables, así que de vez en cuando dejaré por aquí una recopilación de cinco libros para... en esta ocasión lo que toca, leerlos debajo del árbol.

Me ha salido una lista variada y sin mucho sentido, algunos los he leído ya y otros los sumo a mi estantería de pendientes:

Canción de Navidad, de Charles Dickens. Para empezar por lo obvio y por lo clásico. Aunque me sepa de memoria la historia del señor Scrooge, todavía no la he leído. Estoy buscando una edición bonita para leerla ahora en vacaciones, pero no encuentro ninguna que me convenza.

Mujercitas, de Louisa May Alcott. Siguiendo con los clásicos, apunto también Mujercitas a la lista. Leído ya en la prehistoria de mi infancia, apenas me acuerdo de nada, excepto que a Jo la amaba y la odiaba según la página en la que me encontrara. 

My true love gave to me, editado por Stephanie Perkins. Uno de mis nuevos vecinos en la estantería. Son doce historias de amor navideñas escritas por otros doce autores de literatura juvenil. Leído ya también, en breve subo la reseña. Hay relatos muy buenos y otros no tanto, pero merece la pena echarle un ojo. Aunque solo en estas fechas, en otro momento creo que me daría mucha pereza porque contiene una sobredosis importante de Navidad.

Un recuerdo navideño, de Truman Capote. Aprovechando que estoy leyendo A sangre fría, me apunto en la lista este cuento que nos devuelve la memoria y los recuerdos de la infancia de Capote en Alabama. 

Harry Potter y el cáliz de fuego, de J. K. Rowling. Y aquí está la parte de las elecciones sin sentido porque las Navidades aparecen en los siete cursos de Hogwarts, pero las de El cáliz de fuego (mi libro favorito de la saga) siempre me han parecido las más especiales por ese baile para "confraternizar con el enemigo" en mitad del Torneo de los Tres Magos. Y así aprovecho e inauguro mi etiqueta de Harry Potter en el blog, que ya era hora.

¿Cuáles son vuestras recomendaciones navideñas?

Nuevos vecinos en la estantería #4

sábado, 6 de diciembre de 2014

Mis nuevas adquisiciones. Algunas ya las he mencionado por aquí, pero ahí van en la foto (navideña) de grupo...

Blacksad. Un lugar entre las sombras, de Juan Díaz Canales y Juanjo Guarnido. Leído ya, al pobre no se le ve casi, está enterrado por los demás en la parte de abajo del gif. Un lugar entre las sombras es el primer volumen de una serie de cinco cómics que protagoniza John Blacksad, un gato muy elegante que no se quita nunca la gabardina de encima y resuelve crímenes en los Estados Unidos de los años cincuenta. Suena raro, pero sobre el papel el resultado es genial.

Reportajes, de Joe Sacco. Más cómic, aunque esta vez en el terreno del periodismo. Otra mezcla que puede resultar rara, pero tiene una pinta tremenda. Recopila varios reportajes que Sacco ha publicado en prensa. Sus dibujos viajan a conflictos y países como Irak, Palestina o los inmigrantes africanos que intentan llegar a Europa.

Half of a yellow sun, de Chimamanda Ngozi Adichie. En verano me leí el último libro de esta escritora nigeriana, Americanah, y casi desde las primeras páginas se convirtió en uno de mis descubrimientos del año. Half of a yellow sun se sitúa en su Nigeria natal, en mitad de la guerra civil que dividió al país en los años sesenta, para contar la historia de tres vidas que se entrecruzan. Yo lo compré en inglés, pero está traducido al español.

Attachments, de Rainbow Rowell. No puedo para de leer novelas de Rainbow Rowell. Después de Fangirl y Eleanor & Park, ahora mismo me estoy devorando su debut, Attachments, que creo que de momento solo está en inglés. Habla sobre nerds, correos electrónicos en los noventa y la redacción de un periódico local a punto de entrar en la era digital. Me encanta.

My true love gave to me, editado por Stephanie Perkins. Doce historietas cortas escritas por otros tantos autores de literatura juvenil con dos ingredientes en común: el amor y la Navidad. Tengo muchas ganas de hincarle el diente. Ahora que ya he puesto el árbol, me parece apropiado empezar a leerlo. Y sí, entre esos doce autores está Rainbow Rowell.

Ahí están, en riguroso orden de aparición. Las pinzas de Papá Noel son solo para el atrezo.

Recuento #2: Noviembre 2014

lunes, 1 de diciembre de 2014

Recuento de los libros leídos este mes. Ha sido productivo, aunque solo sea para salvar el año (y lo mal que voy con mis retos). Lo malo es que no he encontrado nada que me haya enamorado... excepto el primer cómic de Blacksad, que es una maravilla (reseña en breve).

Aquí va la lista de los que he comentado:



Recuento #1: Enero 2014

sábado, 1 de febrero de 2014

Hago recuento de lecturas en enero. Mes muy pobre, voy fatal con los retos (sobre todo el general de 60 libros) y lo único que me consuela es que Ana Karenina va por más de la mitad. Tendré que confiar en que los viajes en metro me cundan más en febrero.



Reseña: The DUFF, de Kody Keplinger

domingo, 27 de octubre de 2013


Kody Keplinger. Plataforma Neo. 2010. 304 páginas

Bianca no se considera la más guapa del instituto, pero sí demasiado lista para dejarse engañar por el atractivo y mujeriego Wesley Rush. Por eso, cuando Wesley la llama Duff apodo que utiliza para referirse a la chica menos agraciada de un grupo de amigas, lo último que ella espera es acabar besándose con él. Pero ha pasado y, aunque lo odia con todas sus fuerzas, el beso le gusta. Y sin apenas saber cómo, empiezan una relación secreta de amigos (o enemigos) con derecho a roce. Poco a poco, Bianca descubrirá que tienen algo en común: ambos esconden un problema familiar. 

Hasta que Wesley Rush, el rompecorazones del instituto, no se lo dice, Bianca no sabe lo que es una Duff. Tampoco sabe que ella misma es el ejemplo perfecto de la Duff, esa chica fea y gorda que hay en todo grupo de amigas y que cumple una noble función: hacer que, a su lado, sus amigas parezcan más guapas. Y aunque esa palabra odiosa se mete en su cabeza sin intención de dejarla en paz, Bianca tiene más problemas de los que ocuparse. El primero, que ha besado a Wesley Rush, a pesar de que le odia. El segundo, que sin saber cómo, se han convertido en amigos con derecho a roce. Y el tercero, que su familia es cualquier cosa, excepto el ejemplo de una vida apacible y feliz.

The DUFF arranca muy bien, mucho mejor que la mayoría de novelas juveniles. Porque su protagonista es un personaje con carácter que parece tener las cosas muy claras. O, al menos, todo lo claras que puede tenerlas una adolescente que afronta cómo el matrimonio de sus padres se desmorona delante de sus ojos, en una casa donde ella parece ser la única capaz de ver el problema. Bianca, además de tener una mente inusualmente clara para su edad, es cínica, pero no de un modo exasperante, y sus comentarios y observaciones sarcásticas consiguen arrancar más de una carcajada. Además, es refrescante leer sobre una adolescente que no cae rendida a los pies del chico malo de rigor en cuanto él abre la boca. Y los temas, incluido el sexo, se abordan con una naturalidad que suele brillar por su ausencia en este tipo de libros.

Las cosas, como digo, arrancan muy bien. Bianca es la antiheroína perfecta, Wesley en cada página resulta más adorable y la autora consigue que su protagonista se enfrente a situaciones duras, como el divorcio o el alcoholismo, de forma madura, pero al mismo tiempo acorde a su edad. Hasta que llega el punto álgido de la trama, ese momento en el que las cosas dan el giro que todos esperábamos y, a partir de ahí, The DUFF cae en picado. 

El argumento pierde fuelle y se enreda en un triángulo amoroso totalmente prescindible y cliché, que además la autora resuelve de la peor forma posible: sin daños colaterales para ninguno de los implicados. Si hay algo que me repatea en los libros, es ese momento en el que los personajes tienen que tomar una decisión y, en lugar de verse obligados que dejar cosas atrás, como ocurre en la vida real, el autor les da todo lo que piden. Me ocurrió con Crepúsculo, cuando Bella se decide por Edward y, en lugar de perder a Jacob, milagrosamente Jake se imprima de Renesmée para que Bella pueda tenerle a su lado. En The DUFF, salvando las (grandes) distancias, ocurre algo similar.

Lo peor de todo es ver cómo Bianca pierde su esencia. En la segunda mitad del libro, la protagonista se convierte en ese personaje que me alegré de no encontrarme al principio: una adolescente preocupada únicamente por los líos con chicos, conformista e incapaz de afrontar los problemas y de ser sincera consigo misma. Y el conflicto familiar que tan bien se había planteado al principio, de repente se resuelve como por arte de magia para que Bianca pueda preocuparse solo por su triángulo amoroso. También eché en falta un poco más de profundidad en el personaje de Wesley, que al final queda algo desdibujado, y en las amigas de Bianca. Casey tiene fuerza y es divertida, pero Jessica parece que está porque tocaba escribir sobre un trío de amigas, apenas aporta nada a la historia y aparece bastante estereotipada. 

Aún así, The DUFF es un libro de lectura fácil y rápida, que engancha desde la primera página por el estilo fresco y directo al contar las cosas, porque aborda todo tipo de temas conflictivos con mucha naturalidad y porque Bianca se desmarca del prototipo de adolescente lánguida, enamoradiza y sin personalidad que tanto abunda en los libros juveniles. Una pena que la autora no consiguiera mantener el listón hasta el final.

  • Lo mejor: la frescura de la narración y de su protagonista, y lo bien que se plantean y se abordan temas conflictivos como el embarazo adolescente o el alcoholismo.
  • Lo peor: que la trama pierda el rumbo en los últimos capítulos, que algunos problemas se resuelvan de forma rápida y poco realista, y que al final Bianca caiga en algunos clichés.


Reseña: Por los pelos, de Marian Keyes

viernes, 18 de octubre de 2013


Marian Keyes. Random House Mondadori. 1999. 588 páginas

Tara: treinteañera con problemas de autoestima y un novio que se dedica a criticarla. Katherine: treinteañera incapaz de aventurarse a tener cualquier clase de relación con un hombre. Fintan: treinteañero gay con pareja que trata de ayudar a sus amigas para que sean felices. Preocupaciones comunes: una pareja estable, el sexo, el peso y el empleo. Aficiones comunes: emborracharse juntos y contarse sus más íntimos secretos. La última oportunidad: llegará a través de los deseos de un moribundo.

Con Marian Keyes, la única duda que tengo siempre es cuánto esperar entre libro y libro. Y cuál leer a continuación. Nunca me falla, y además de tener la habilidad de hacerte pasar de la carcajada a la lágrima en la misma página, es capaz de construir tramas y personajes muy reales y de tratar los temas más serios desde la perspectiva del humor, pero sin parecer que se ríe de los problemas.

Por los pelos cuenta la historia de tres amigos que están a punto de condenarse a una vida infeliz si no lo remedian antes. Los tres se conocieron en la infancia, en su Irlanda natal, y los tres aterrizaron juntos en Londres cuando apenas tenían veinte años. Ahora, recién estrenada la treintena, cada uno ha acumulado sus propios traumas: Tara, que cree estar gorda y tiene un novio machacón que la obliga a hacer dieta "por su bien" y al que se ve incapaz de dejar; Katherine, una reina de hielo incapaz de establecer una relación con un hombre; y Fintan, cuya repentina enfermedad trastocará el mundo de los tres y les enseñará que la vida da segundas oportunidades, pero sólo a los valientes dispuestos a aprovecharlas.

El encanto del libro es culpa de sus tres protagonistas, que se hacen de querer y tienen todos ellos rasgos que te recuerdan a alguien que conoces en la vida real. Fintan es el nexo de unión entre Tara y Katherine, que no pueden ser más distintas entre sí. Tara está obsesionada con la comida, salta de relación en relación porque es incapaz de estar sola y todos los días se propone sin éxito ponerse a dieta e ir al gimnasio. Y Katherine es una mujer ordenada, modélica, con la vida totalmente estructurada y alérgica a los hombres, hasta que encuentra a la horma de su zapato en el trabajo. 

La redacción, como en cualquier libro de Marian Keyes, es fresca y muy ágil, los diálogos son ocurrentes y divertidos aunque sin perder realismo, la trama tiene algún que otro giro que se ve venir, pero que también se agradece porque le da algo más de vida al argumento, y a los tres protagonistas les acompañan varios personajes secundarios que enriquecen la historia. 

Es un libro que se lee de una sentada, perfecto para pasar un buen rato con una lectura agradable, pero también para reflexionar sobre el amor, sobre la enfermedad, sobre la amistad y sobre cómo la vida nos lleva por caminos que nunca habríamos previsto, pero que uno siempre está a tiempo de corregir. No es un libro chick-lit al uso, en el que las protagonistas llevan vidas envidiables y sus mayores preocupaciones son los hombres y la falta de saldo en sus múltiples tarjetas para comprarse el enésimo par de zapatos que, en realidad, no necesitan. Aquí, los personajes son imperfectos, se enfrentan a la enfermedad y a sus propios errores y al final, uno se implica tanto con ellos, que lo único que desea es que les vaya bien en la vida.

  • Lo mejor: el humor, las ocurrencias de Tara, lo bien que acompañan los personajes secundarios a los protagonistas y lo mucho que uno se implica con la historia.
  • Lo peor: el comienzo es algo lento y el novio de Tara es absolutamente detestable, tanto que es el único personaje que no me parece tan real.


Reseña: Beautiful Bastard. Un tipo odioso, de Christina Hobbs y Lauren Billings

viernes, 27 de septiembre de 2013


Christina Hobbs y Lauren Billings. Random House Mondadori. 2013. 272 páginas

Inteligente, trabajadora y decidida a terminar su máster con la nota más alta, Chloe Mills solo tiene un problema: su jefe, Bennett Ryan. Es exigente, riguroso, brusco, desconsiderado, arrogante… y absolutamente irresistible. Tras pasar seis años trabajando en París, Bennett ha vuelto a Chicago para liderar la empresa familiar. Nunca pensó que la asistente que le había asignado su padre fuera la despampanante, inocente, provocadora y completamente exasperante criatura a la que ahora tiene que ver cada día. 

A pesar de que Beautiful Bastard. Un tipo odioso se publicó en castellano este verano, esta historia y yo nos conocemos ya desde hace unos cuantos años porque lleva bastante tiempo pululando por Internet. La idea que ofrecen sus autoras es simple: Beautiful Bastard narra una de esas típicas relaciones amor/odio entre un jefe arrogante y su asistente respondona, en este caso cocinada a fuego más bien rápido (en apenas 260 páginas) y aliñada con mucho sexo. 

El libro es lo que es. De ese tipo de lecturas que uno tiene que leer consciente de lo que ofrece, sin buscar más. La relación entre los dos protagonistas, Bennett y Chloe, se desarrolla muy deprisa (tampoco hay espacio para mucho más), casi a trompicones y sin profundizar demasiado en los personajes. Pero el ritmo es ágil, Bennett y Chloe tienen mucha química y si la redacción no es especialmente memorable, los diálogos son delirantes, muy bien construidos y se aseguran una carcajada tras otra.

Bennett y Chloe rozan la categoría de personajes estereotipados. Él es un triunfador, un arrogante acostumbrado a conseguirlo todo, excepto a la asistente que su padre le ha asignado en la oficina. Ella es una becaria dispuesta a comerse el mundo… y también a su exasperante jefe. El argumento del jefe y su ayudante que se odian al tiempo se arrancan la ropa en la oficina es un gran cliché, pero la historia está escrita con tanto humor, del bueno, que merece la pena darle una oportunidad. Eso, y que a mí siempre me han gustado los clichés si están escritos con gracia.

El punto más flojo de Beautiful Bastard es que la historia entre Bennett y Chloe aparece de alguna forma desconectada de su contexto. Los personajes secundarios apenas aparecen y cuando lo hacen, no añaden riqueza a la narración, sino que sirven únicamente para ir guiando el hilo de la historia. Durante gran parte del libro, apenas sabemos nada de los protagonistas, aparte de que se pasan el día o bien intercambiando fluidos, o bien con ganas de intercambiar fluidos. Es como si las autoras hubieran invertido todo su esfuerzo en construir la relación entre Bennett y Chloe, en idear sus rifirrafes y sus encuentros, pero no hubieran sido capaces de crear un mundo coherente y reconocible en el que esa relación debiera desenvolverse. Hay pinceladas aquí y allá, pero siempre en segundo plano y sin llegar a formar un todo capaz de aportar personalidad a la historia.

Solo es a medida que va avanzando la narración cuando las autoras conectan la relación de los personajes con el mundo en el que viven, y por fin empezamos a ver que Bennett y Chloe tienen responsabilidades, sueños y aspiraciones que se pueden ver truncados por las consecuencias de su relación.

Como curiosidad, esta historia tuvo una primera vida como fanfiction de Crepúsculo. Entonces se llamaba The Office, Bennett era Edward; Chloe, Bella; y a mí me faltaba tiempo para sentarme delante del ordenador cada vez que sus autoras subían un capítulo nuevo. Le tengo mucho cariño porque por aquella época seguía un porrón de fics y este era de mis favoritos. En el libro han cambiado toda la parte del final, así que para quienes leímos su versión como fanfiction, la historia es, en parte, nueva. Y un punto positivo más, las autoras nunca han renegado del pasado de la historia como fic; de hecho, el dato aparece en la propia contraportada del libro.

Lo mejor: los diálogos, la química y la tensión entre Bennett y Chloe, la imaginación de las autoras para que las escenas eróticas no resulten repetitivas.
Lo peor: la poca profundidad de los personajes y de la historia, que en la traducción al castellano el Beautiful Bastard lleve el apellido de "un tipo odioso".