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Reseña: Carry On, de Rainbow Rowell

sábado, 19 de diciembre de 2015


St. Martin's Griffin 2015 522 páginas


Simon Snow es el peor elegido de la historia. Eso es lo que asegura Baz, su compañero de habitación. Y puede que Baz sea un vampiro y un cretino, pero seguramente tenga razón. La mitad del tiempo, Simon es incapaz de hacer que su varita funcione, y la otra mitad se la pasa haciendo arder cosas. Su mentor le evita, su novia ha roto con él y hay por ahí un monstruo con la cara de Simon que se come la magia. Baz podría aprovecharse de todo eso, pero es su último año en la Escuela de Magos de Watford y la irritante nemesis de Simon ni siquiera se ha molestado en aparecer por allí.


Reseña

Todavía no sé si Carry On es un fanfiction de Fangirl, un fanception como concepto nuevo inventado por el fandom o el fanfiction de Harry Potter que todos quisimos escribir. La historia detrás de la última novela de Rainbow Rowell (en la que, alabados sean los dioses, vuelve a la literatura juvenil y por primera vez pisa el terreno de la fantasía) explica ese curioso trabalenguas: Simon Snow, su protagonista, apareció por primera vez como personaje ficticio en las páginas de Fangirl, otro de los libros de Rowell. Allí, su propia protagonista, Cath, se pasaba media vida en Internet leyendo y escribiendo historias alternativas sobre sobre la saga de Simon Snow, una pseudo parodia de los libros de Harry Potter que, sin embargo, existía de forma paralela a la historia del niño que sobrevivió. Ahora el mundo mágico de Simon sirven de material para una nueva novela, que no es ni la historia canon que habría escrito su autora ficticia, Gemma T. Leslie, ni tampoco el fanfiction ideado por su fanática también ficticia, Cath, sino la propia versión de Rainbow Rowell. ¿Seguís ahí?

El regusto a Harry Potter se nota desde la primera hasta la última página. Simon Snow es también un elegido, aunque resulta bastante más patético que Harry. Huérfano e hijo de padres no mágicos, estudia en Watford, una elitista escuela de magos inglesa, mientras que un poder oscuro amenaza el mundo que él conoce. Tiene una mejor amiga sabelotodo, un mentor que resulta ser también el director de su colegio y que le rehuye constantemente... por no mencionar a Baz, su antagonista, compañero de habitación, vampiro elegante y con porte, y la persona que ocupa de forma obsesiva todos sus pensamientos y a la que persigue por todo el colegio, empeñado en saber qué coño trama. Os lo dije: Harry Potter por todas partes. En El misterio del príncipe, por afinar más.

yasminwithane.tumblr.com
Al principio se me atragantaron todas esas similitudes, pero después comencé a dejarlas a un lado e incluso a disfrutarlas. La historia de Rowell se parece, sí. Pero también tiene sus diferencias y, a medida que avanza, comienza a cobrar vida propia. Es mucho más descarada y el mundo mágico de Watford tiene tanta carga política como referencias a la cultura pop, algo habitual en las novelas de la autora. Los hechizos, por ejemplo, no son interpretaciones libres del latín, sino que están tomados de canciones y frases populares (el Carry On del título, por ejemplo, está sacado de Bohemian Rapsody). El diálogo, como siempre, es rápido y muy divertido, y en general la historia está bien cargada de humor y de drama juvenil del que tanto Rowell como sus personajes se ríen.

Lo mejor del libro es, sin duda, Baz. Después Baz, un poco más de Baz y ya a lo lejos su relación con Simon... aunque ahí entramos otra vez en el terreno de las similitudes, porque su historia de amor huele a fanfic Harry-Draco por todas partes. En la lista de virtudes también apunto toda esa carga política de la historia. Carry On habla de un elegido que resulta ser el peor candidato posible para interpretar el papel del salvador, pero también de igualdad, de identidad y de cómo el poder tiende a acumularse en manos de unos pocos. La lucha contra el malo de turno enmascara una lucha por conservar el poder en unas cuantas familias privilegiadas y, aunque eso también recuerda mucho a Harry Potter... ¿quién puede culpar a Rainbow Rowell de querer escribir sobre un colegio de magia?


lo mejor
Baz. Rainbow Rowell de nuevo escribiendo juvenil y estrenándose con la fantasía. Volver a leer una historia sobre un colegio de magia. Las carcajadas que arrancan los diálogos.
lo peor
La historia parece pensada para ocupar más de un libro y tiene demasiados antecedentes que se quedan a medias. Puede que tanta inspiración harrypotteriana sea un obstáculo para disfrutar del libro.


Recuento #6: Julio 2015

jueves, 13 de agosto de 2015

Mitad de mes no es el mejor momento para hacer el recuento de lecturas de julio, pero entre que a una le gustan las listas y que se le echa el tiempo encima sin darse cuenta... Ahí va uno de esos gráficos pasado-presente-futuro con los libros que he leído el mes pasado, los que apunté a mi lista de pendientes y los que estoy leyendo. 

Julio ha sido un mes a medio camino entre la flojera y el no-cumplo-mis-retos-ni-de-coña. Al menos, de tres libros leídos, he conseguido reseñar dos:

Agosto está siendo (de momento, siempre puede torcerse mi racha) un mes mucho más productivo. Ahora mismo tengo Reportajes, de Joe Sacco, a la mitad y estoy a punto de finiquitar American Gods, de Neil Gaiman, que ya tiene unas cuantas papeletas para ser una de mis mejores lecturas del año.


Reseña: Landline, de Rainbow Rowell

sábado, 25 de julio de 2015


Landline. St. Martin's press. 2014. 308 páginas

Georgie McCool sabe que su matrimonio está en peligro. Lo ha estado desde hace mucho tiempo. Todavía ama a su marido, Neal, y Neal todavía la ama a ella, profundamente, pero eso ahora ya casi que no viene al caso. Quizás nunca vino al caso. Dos días antes de ir a visitar a la familia de Neal en Omaha por Navidad, Georgie le dice a Neal que no puede ir. Escribe guiones para la televisión y algo ha ocurrido con su serie; tiene que quedarse en Los Ángeles. Sabe que Neal se va a disgustar con ella -Neal siempre está un poco disgustado con Georgie-, pero lo que no espera es que él haga las maletas y vuelva a casa con sus hijas y sin ella.



¿Qué harías si tuvieras línea directa, en el sentido más literal posible, con el pasado? ¿Qué harías si, en vez de hablar con tu yo anterior, te dieran la oportunidad de hablar con alguien del pasado siendo tu yo (no tú, yo... menudo lío) del presente? Este es el embrollo existencial tiempo-espacio en el que se mete Rainbow Rowell en su última novela. Un viaje al pasado que, en realidad nunca, llega a ser un viaje al pasado, con un matrimonio a punto de romperse como excusa. El libro fue, además, elegido el mejor título de ficción de 2014 por los lectores de Goodreads.

Georgie McCool escribe guiones de televisión. A dos manos, con su amigo y alma gemela desde la universidad. Ambos están a punto de conseguir su propio show... justo en el momento en que la vida real se interpone entre ellos y sus planes. Y la vida real de Georgie no es poca cosa: sus dos hijas, la Navidad que iban a celebrar en la otra punta del país y su marido, con el que cada vez se entiende peor. Tanto, que cuando ellos se van a Omaha y la dejan sola en Los Ángeles, Georgie ni siquiera sabe si siguen juntos, aunque atascados en un tremendo bache, o si él la acaba de dejar.

damecatoe.tumblr.com
Rainbow Rowell es la ídola suprema de este blog. A veces, incluso, creo que debería cambiarle el nombre por el de Un kilo de libros de Rainbow Rowell. Pero hasta los ídolos supremos fallan. Me engancharon sus historias juveniles, Fangirl y Eleanor & Park, por la facilidad que tiene para tomar ideas aparentemente sencillas y sacarles punta y encanto a sus personajes. Creía que se manejaba igual de bien en el terreno de los adultos; de hecho, hizo su debut lejos de la novela juvenil, con Attachments, un libro igual de encantador. Sí, creía que se manejaba igual de bien en el terreno de los adultos...

Hasta que leí Landline.

No me meto en la parte del argumento farragoso: un viaje en el tiempo que nunca llega a ser tal con una conclusión previsible, pero que hasta tiene su gracia. El principal fallo, y me duele porque es aquello en lo que consideraba a Rowell una maestra, son los protagonistas. Ya en la treintena larga, sus voces no suena en absoluto como las de un adulto. Parecen más bien personajes a los que la autora ha querido darles una edad superior a la que les corresponde. Georgie llega incluso a resultar anodina, mientras que su marido Neal no consigue en las 300 páginas pasar de ser un gruñón casi desconocido para el lector. Al final, lo que ocurriera con su matrimonio me la traía bastante al pairo. Y eso nunca me había pasado con un libro de Rainbow Rowell.


Lo mejor: Todas las referencias culturales de las que se arma Rainbow Rowell en cada uno de sus libros y que le dan cuerpo y carácter al universo que crea. El diálogo, que siempre es fluido, y el estilo, que suena igual de ágil que de costumbre.
Lo peor: El libro pasa por tus ojos y ni la historia ni los personajes dejan algo de huella. Sus protagonistas en teoría son adultos, pero en la práctica parecen jóvenes. Y eso, en una novela adulta, es un grave problema.

Book-tag #1: ¿Este o este?

lunes, 23 de febrero de 2015

Hola, hola. Esta entrada en mi mente estaba programada para subirla mucho antes, pero entre unas cosas y otras, siempre me lío. Hace casi un mes, Alejandra, del blog genialérrimo Un día de otoño, me nominó a hacer el book-tag este o este, ideado por Lau, de Lee un poquito más (otro blog genialérrimo). 

Reglas del Book-Tag
  • Coloca el banner en la entrada y mencionas al blog que te nominó.
  • El libro con el que empiezas en la manos es el libro "ganador" de la persona que te nominó.
  • Según la lista de libros nominados que te otorgaron, vas a ir escogiendo en orden si dejas el libro que traes o escoges de nuevo y das una explicación del por qué.
  • Una vez que tengas tu libro ganador, escoge siete libros nominados y nomina a siete personas más.




Y la lista que propuso:
  • Fangirl, de Rainbow Rowell
  • Ciudades de papel, de John Green
  • Ángeles caídos, de Susan Ee
  • Juntos, de Ally Condie
  • Vampire Academy, de Richelle Mead
  • El club de los corazones solitarios, de Elizabeth Eulberg
  • Las ventajas de ser invisible, de Stephen Chsbosky

Leyendo esa lista creo que, en mi caso, las batallas no van a tener mucho misterio, pero ahí voy con mi primer book-tag.


No he leído nada de la saga de Percy Jackson. De hecho, ni siquiera me había llamado nunca la atención hasta que he empezado a leer maravillas de estos libros en los blogs que sigo. Me la apunto en la lista de deseos, pero soy fan (casi obsesiva) de Rainbow Rowell, así que me quedo con Fangirl sin ninguna duda. Fue una de mis mejores lecturas del año pasado y un homenaje genial al mundo fanfiction, del que he sido parte durante muchos años.


Leí el año pasado Ciudades de papel, poco después de terminar Bajo la misma estrella. Entonces no comprendí del todo lo mucho que gustan los libros de John Green y ahora sigo sin entenderlo. Ciudades de papel fue una de esas lecturas agradables que, en teoría, tienen todos los ingredientes para quedarse en tu mente una vez que has terminado, pero que no llegan a emocionar. Después de leerlo, mi curiosidad con las historias de John Green quedó más que saciada y, de momento, no me apetece leer nada más suyo. A Rainbow Rowell, sin embargo, la persigo en las redes sociales para enterarme de cuándo me va a sacar de la miseria publicando su siguiente libro, así que...


Estoy empezando a sentir vergüenza de mí, pero sigo con Fangirl. No tenía ni idea de la existencia de esta saga y las historias con ángeles de por medio me suelen dejar frías, gracias al terrible Hush, Hush (prejuicio, lo sé).


Creo que estuve a punto de añadir la trilogía Juntos a mi lista de to-read en Goodreads cuando terminé con Divergente y estaba desesperada por encontrar libros similares. Nunca lo hice ni la leí (no sé por qué). 


Vampire Academy es de esas sagas que siempre he tenido curiosidad por leer, pero nunca me he atrevido por miedo a que resulte ser petardeo del malo. Y para qué negarlo, esas portadas tan feas me echan para atrás. La de Fangirl hace juego tan bien con los colores del blog que no me queda más remedio que seguir con él (estoy intentando inventar motivos para justificarme).


Para variar, El club de los corazones solitarios tampoco lo había leído, ni oído hablar de él. No estoy consiguiendo batallas interesantes con este book-tag, pero sí apuntarme posibles lecturas. 


Las ventajas de ser un marginado es de esos libros que son carne de tumblr, munición para gifs e imágenes adornados con las citas perfectas que Stephen Chbosky va dejando caer entre las páginas. Es también una historia llena de magia y delicadeza sobre el complicado camino de la adolescencia. Por un momento me ha hecho hasta dudar de mi elección, pero...

... el ganador es (¡sorpresa!):



Ha sido un book-tag monográfico, pero no lo pude evitar. Creo que voy a escribir a Rainbow Rowell para ver si me paga una comisión (o, al menos, me envía libros gratis) por fangirlear tanto con ella.

Para seguir con el tag, esta es la lista de libros que propongo (he colado unos cuantos de mis favoritos, en mi caso no tengo ni idea de cuál podría ser el vencedor):
  • Eleanor & Park, de Rainbow Rowell
  • El lado bueno de las cosas, de Matthew Quick
  • Estudio en escarlata, de Arthur Conan Doyle
  • Harry Potter y el cáliz de fuego, de J. K. Rowling
  • Jane Eyre, de Charlotte Brönte
  • Orgullo y prejuicio, de Jane Austen
  • 1984, de George Orwell

Y mis siete nominados, por si alguno se anima a seguir con el book-tag:
  1. Abbey, de Tocado y leído
  2. Tizire, de El lado frío de mi almohada
  3. MeriiXún, de Palabras solitarias
  4. Stheer, de La búsqueda de papel
  5. RocíoG, de Cerca de Shibuya
  6. Bryan, de Librooks
  7. ... y a quien lea el post y le apetezca apuntarse (si me lo decís, os anoto en la lista)

Reseña: Attachments, de Rainbow Rowell

viernes, 16 de enero de 2015


Rainbow Rowell. Dutton Adult. 2011. 323 páginas

"Hi, I'm the guy who reads your e-mail, and also, I love you . . . " Beth Fremont and Jennifer Scribner-Snyder know that somebody is monitoring their work e-mail. (Everybody in the newsroom knows. It's company policy.) But they can't quite bring themselves to take it seriously. They go on sending each other e-mails, discussing every aspect of their personal lives. Meanwhile, Lincoln O'Neill can't believe this is his job now: reading other people's e-mail. When he applied to be "internet security officer," he pictured himself building firewalls and crushing hackers, not writing up a report every time a sports reporter forwards a dirty joke.

Hay muchas formas de enamorarse. A fuego lento, en un flechazo a primera vista, cambiando de bando para pasar del odio al amor. Y también leyendo emails ajenos. Lincoln acaba de conseguir un trabajo en el periódico local de Omaha. Pero su labor no es ir de aquí para allá, libreta y bolígrafo en mano, en busca de un titular, cual reportero intrépido. Él es más bien del tipo nerd, un informático de los que juegan a Dragones y mazmorras los fines de semana y todavía vive en casa de su madre. Por eso su lugar está en una habitación escondida a los ojos de la redacción y su trabajo consiste en revisar el correo de los empleados, en busca de palabras malsonantes y conspiraciones de cualquier tipo. Es entonces cuando conoce a Jennifer. Y a Beth, sobre todo a Beth.

Aún a riesgo de sonar repetitiva: soy flan de Rainbow Rowell. Me gustan sus historias juveniles, pero ésta, con personajes ya adultos, me encandiló. Y eso que la forma en que surge el amor entre los protagonistas es casi, casi, tan espeluznante como el modo en que Edward observaba dormir a Bella en Crepúsculo. La narración sigue dos hilos paralelos: las conversaciones hilarantes que mantienen dos de las redactoras del diario, Jennifer y Beth, y el día a día de Lincoln, contratado para vigilar que los empleados del periódico hagan un buen uso del correo electrónico que, a finales de los noventa, la empresa acaba de instalar en su sistema informático.

yasminwithane
Lincoln no quiere ser un fisgón, Lincoln se siente mal con su trabajo y con su vida, pero Lincoln no puede evitar leer los intercambios de correos entre Jennifer y Beth cada noche, en su solitario turno de trabajo. Y así es como se enamora de Beth. Cuando se da cuenta de ello, su situación es tan vergonzosa que ya es demasiado tarde como para dar un paso y pasar del amor platónico en la pantalla a intentar algo con la Beth de carne y hueso.

Si me dan a elegir, prefiero las novelas donde hay amor-odio entre los protagonistas y buenas dosis de sparring verbal entre ellos. Por eso me sorprendió lo mucho que me gustó Attachments, en el que casi no hay interacción física entre Lincoln y Beth y que está lleno de frustrantes momentos donde sabes que los dos están a punto de cruzarse y conocerse cara a cara ¡por fin!... hasta que algo se interpone en su camino.

El estilo es fresco, ligero, lleno de humor y de emociones, de escenas cotidianas contadas con ternura. Me gustó el modo en que intercala la narración clásica con las conversaciones entre Beth y su amiga Jennifer, escritas con formato correo, de forma que le da mucho ritmo a la historia. Me gustó también que Attachments, como veo que viene siendo habitual en las novelas de Rainbow Rowell, está bien aderezado con referencias culturales del momento. Si en Eleanor & Park la autora echaba mano de los walkmans para escribir un romance adolescente en los ochenta, y en Fangirl había espacio para Kanye West y las tazas de Starbucks, en Attachments, que es su primera novela, todo grita: ¡nuevo milenio! El periódico en el que trabajan los protagonistas acaba de poner un pie en la revolución digital, y escribir en ordenadores y hablar vía correo electrónico con los compañeros es toda una novedad. Incluso parte de la historia pivota alrededor de la Nochevieja de 1999 y el famoso efecto 2000 que todos temimos.

Pero como siempre, también, la fuerza de las novelas de Rainbow Rowell está en su original planteamiento y en sus personajes. Lincoln es adorable y, aparte de su enamoramiento platónico con Beth, es increíble ver cómo va saliendo de su cascarón y de su zona de confort poco a poco. Las conversaciones por correo entre Beth y Jennifer son lo mejor del libro... con la excepción del momento en que Lincoln y Beth por fin se encuentran. Es mágico y embarazoso y desternillante, como toda la historia. Va a parecer que me pagan por hacerle promoción a Rainbow Rowell, pero ahí van mis primeras cinco estrellas del blog para una de mis mejores lecturas del año pasado.

Lo mejor: Los intercambios hilarantes de correos entre Jennifer y Beth. Lo frustrante de todos esos momentos en los que los protagonistas están a punto de cruzarse y la recompensa cuando por fin lo hacen.
Lo peor: Nada. Es Rainbow Rowell. Lo único es que Attachments no está traducido al español, pero es muy fácil de leer en inglés.

Recuento #3: Diciembre 2014

sábado, 3 de enero de 2015

¿Qué tal os está tratando el nuevo año? Llevamos ya tres días de 2015 y yo todavía sigo pensándome a qué desafíos apuntarme. Mientras me decido, os dejo el recuento rápido de diciembre. Empiezo el año de lecturas con Sentido y sensibilidad y cierro el último mes de 2014 con cinco libros leídos y un par de alegrías, pues en la lista se han colado dos de mis mejores lecturas del año, las de Capote y Rainbow Rowell, con la que sigo fangirleando.

De momento solo he comentado My true love gave to me, pero las reseñas de Sombra y hueso, Attachments y A sangre fría ya están preparadas. Dejo aquí la lista de reseñas para ir completándola:



Lo mejor y lo peor de 2014

martes, 30 de diciembre de 2014

Casi se nos escapa ya el año 2014, que me ha dejado 30 libros leídos en la mochila, un par de decepciones y otros dos que van directos a mis cajón de lecturas favoritas.

lo peor
Perdida, de Gillian Flynn. No soy sospechosa de tirar por el suelo el típico best-seller del año. Suelo disfrutarlos y los leo sin reparos y sin prejuicios, pero en Perdida no fui capaz de encontrar nada bueno, excepto que, por lo menos, se avanza rápido en la historia. El argumento, lleno de giros imposibles, me pareció más el de un telefilm de sobremesa que el de una novela coherente. La reseña, aquí.

Lolita, de Vladimir Nabokov. Me duele incluirlo entre mis peores lecturas del año, pero más me dolió leerlo. Sé que debería ser una delicia, que con solo leer la primera página es evidente que Nabokov es un maestro de la palabra, no sólo para servirse de ella y contar historias, sino para hacer que sus frases tengan una sonoridad y una estética que las convierten en bellas por sí mismas, más allá del contenido. Pero el contenido de Lolita traspasa para mí una línea roja que ni siquiera yo sabía que tenía en la cabeza. No encontré la historia de amor por ninguna parte, ni siquiera fui capaz de burlarme del personaje de Humbert Humbert, retratado de forma tan patética y miserable. Solo pude leer un relato de pedofilia que se me atragantó en muchos momentos. Siempre había pensado que cada libro tiene su momento, pero desde Lolita sé que hay historias que para mí nunca podrán tener su momento.

lo mejor
Americanah, de Chimamanda Ngozi Adichie. Aunque suene a broma, conocí a Chimamanda Ngozi Adichie gracias a una canción de Beyoncé. Su voz suena en ***Flawless, que utiliza un extracto de la charla We should all be feminists de esta escritora nigeriana. Escuché la conferencia y me cayó bien. Leí su último trabajo, Americanah, y me gustó su franqueza, a veces descarnada y a veces salpicada de humor e ironía, al abordar temas como el racismo, la desigualdad o la pobreza.

La trilogía de Nueva York, de Paul Auster. Aún hoy sigo sin saber exactamente de qué va este libro. Son tres historias, con la ciudad de Nueva York como escenario y con un misterio que resolver —en ocasiones por detectives profesionales y otras, por meros aficionados— como excusa para escribir. Auster no descifra ninguno de los enigmas y lo único que se me ocurre es que La trilogía de Nueva York habla de personajes que se pierden a sí mismos mientras están buscando algo.

Fangirl, de Rainbow Rowell. Este ha sido el año en el que me he hecho fan de Rainbow Rowell. Me había gustado Eleanor & Park, pero con Fangirl me uní definitivamente a su club de seguidores. Es todo un homenaje al mundo fanfiction, que para mí ha sido una constante y, a veces, también un refugio y una escuela de escritura desde mi adolescencia. Era imposible que un libro así no me gustara. La reseña, aquí.

Attachments, de Rainbow Rowell. Para seguir fangirleando con esta autora, que me enamora con todo lo que escribe. Me gusta que a partir de situaciones sencillas y cotidianas, sea capaz de crear historias que te envuelven y personajes con los que es inevitable empatizar. Attachments, su primera novela, es un buen ejemplo de ello.

A sangre fría, de Truman Capote. Increíble de principio a fin. Lo terminé el día de Navidad y su recuerdo todavía no me ha abandonado. Me he sentado un par de veces a escribir la reseña, pero no he sido capaz de ordenar mis pensamientos. Solo sé que es tremendamente complicado reescribir un crimen real, cuyo final todos sabemos antes de empezar a leer, y enganchar de la manera en que lo hace Capote.

Jane Eyre, de Charlotte Brontë. No tenía ninguna duda de que esta había sido mi mejor lectura del año, que se ha convertido además en uno de mis libros favoritos. Por el señor Rochester, sí, pero sobre todo por su protagonista. Jane Eyre es la definición de la heroína perfecta, del personaje complejo que te atrapa y te hace sufrir y respirar aliviada durante todo el viaje que una emprende al comenzar a navegar por sus páginas. Jane Eyre es además un grito feminista y por la igualdad que está muy lejos de ser una simple historia de amor.




Reseña: My true love gave to me, editado por Stephanie Perkins

miércoles, 24 de diciembre de 2014


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McMillan's Children Books | 2014 |  355 páginas

On the first day of Christmas, my true love gave to me ...This beautiful collection features twelve gorgeously romantic stories set during the festive period, by some of the most talented and exciting YA authors writing today. The stories are filled with the magic of first love and the magic of the holidays.


Reseña

Hay un problema con la comida en Navidad. Te entra por los ojos, que se te llenan antes que el estómago, y el resultado final suele ser el de empacho. Con My true love gave to me me ocurrió algo parecido. La edición no podía ser más bonita. Tapa dura (¡por solo 10 euros!), portada azul, con detalles dorados y luces rosas navideñas. El borde de las hojas va pintado en el mismo color rosa; sacar en libro en el metro podía ser una tarea de riesgo, pero en la estantería quedaba tan bien... Y lo mejor: el resumen. Doce historias de amor en Navidad escritas por otros tantos autores de literatura juvenil, empezando por la ídola Rainbow Rowell. Me parecía imposible empacharme con algo así. Pero ocurrió.

Hay otro problema con la comida en Navidad. El postre. Una fuente llena de dulces donde, si metes la mano sin prestar demasiada atención, puedes sacar ese polvorón de sabor espantoso que acabas odiando todos los años. A My true love gave to me también le pasa algo parecido. Entre las doce historietas, hay relatos prácticamente perfectos, otros ligeramente mediocres y algunos directamente para olvidar.

El libro arranca con una de esas historias de diez. La de Rainbow Rowell, que nos cuenta los ires y venires de un par de amigos del instituto separados por la universidad, jugando con el tiempo y situando la acción en diferentes fiestas de Nochevieja. Matt de la Peña consigue hablar de racismo sin que el tema chirríe en un relato sobre dos universitarios que se quedan aislados en el mismo edificio por una tormenta en Nueva York durante la semana de Navidad. Y Laini Taylor cierra la fiesta con una historia que rompe con la tónica del libro (casi todo son cuentos realistas y contemporáneos), llevando a sus personajes a un mundo imaginario, con una prosa y un estilo que la diferencian de sus compañeros.

Mi romance favorito fue, sin duda, el que firma Stephanie Perkins, todo un descubrimiento para mí y a la que ficho para leer algo suyo el año que viene porque en apenas unas páginas consigue crear magia entre dos personajes que enganchan y que tienen toda una historia de lo más creíble detrás. Además de que me resultó divertida y muy fresca escribiendo.

La parte mala de esa fuente de dulces romanticones es que hay varios relatos que flojean y bajan el nivel general. Me sorprendió para mal Jenny Han, a la que ya tenía echado el ojo por el éxito de A todos los chicos de los que me enamoré. Su historia es amarga y dibuja a una protagonista (la hija adoptada de Papá Noel) bastante odiosa. David Levithan escribe un episodio que no tiene ni pies ni cabeza y, peor aún, apenas emoción (un joven que se hace pasar por Papá Noel para la hermana pequeña de su novio), y Myra McEntire cae en los clichés más soporíferos juntando en un belén viviente al chico malo del instituto con la hija modélica del pastor.

Mi error quizás fue leerme My true love gave to me del tirón, como si fuera una novela al uso y no una serie de relatos cortos. Cada final te exigía desprenderte de unos personajes que solo habías conocido durante escasas 20 páginas para adentrarte en otra historia y ubicarte de nuevo. Lo mejor habría sido leer un relato cada día o cada semana para ir entrando en el espíritu navideño poco a poco y evitar la sensación de empacho mientras pasaba las páginas. Porque ahí dentro hay nieve, noches frías y papás noeles en cantidades industriales.

A pesar de todo, lo recomiendo para leer estos días porque realmente la mayoría de las historias tienen el tono festivo y romántico perfecto para estas fechas, aunque es aconsejable es proceder con precaución. Y me imagino que después del 6 de enero tiene que resultar demasiado marciano leerlo, casi como desayunar con el periódico del día anterior.



lo mejor
Stephanie Perkins y Rainbow Rowell. Que las historias nos ponen a punto perfectamente para estas fechas. La posibilidad de descubrir a autores que no conoces. La edición.
lo peor
Algunos relatos son más flojos y le restan puntos al conjunto. Leerlo del tirón puede resultar pesado. De momento, solo está en inglés, pero como suele ocurrir con la literatura juvenil, es bastante asequible.



Cinco libros para... leer bajo el árbol de Navidad

lunes, 22 de diciembre de 2014



Voy a customizar el famoso Top Ten Tuesday que organiza el blog The Broke and The Bookish porque no me da la vida para seguir el ritmo y porque las listas de diez libros se me hacen interminables, así que de vez en cuando dejaré por aquí una recopilación de cinco libros para... en esta ocasión lo que toca, leerlos debajo del árbol.

Me ha salido una lista variada y sin mucho sentido, algunos los he leído ya y otros los sumo a mi estantería de pendientes:

Canción de Navidad, de Charles Dickens. Para empezar por lo obvio y por lo clásico. Aunque me sepa de memoria la historia del señor Scrooge, todavía no la he leído. Estoy buscando una edición bonita para leerla ahora en vacaciones, pero no encuentro ninguna que me convenza.

Mujercitas, de Louisa May Alcott. Siguiendo con los clásicos, apunto también Mujercitas a la lista. Leído ya en la prehistoria de mi infancia, apenas me acuerdo de nada, excepto que a Jo la amaba y la odiaba según la página en la que me encontrara. 

My true love gave to me, editado por Stephanie Perkins. Uno de mis nuevos vecinos en la estantería. Son doce historias de amor navideñas escritas por otros doce autores de literatura juvenil. Leído ya también, en breve subo la reseña. Hay relatos muy buenos y otros no tanto, pero merece la pena echarle un ojo. Aunque solo en estas fechas, en otro momento creo que me daría mucha pereza porque contiene una sobredosis importante de Navidad.

Un recuerdo navideño, de Truman Capote. Aprovechando que estoy leyendo A sangre fría, me apunto en la lista este cuento que nos devuelve la memoria y los recuerdos de la infancia de Capote en Alabama. 

Harry Potter y el cáliz de fuego, de J. K. Rowling. Y aquí está la parte de las elecciones sin sentido porque las Navidades aparecen en los siete cursos de Hogwarts, pero las de El cáliz de fuego (mi libro favorito de la saga) siempre me han parecido las más especiales por ese baile para "confraternizar con el enemigo" en mitad del Torneo de los Tres Magos. Y así aprovecho e inauguro mi etiqueta de Harry Potter en el blog, que ya era hora.

¿Cuáles son vuestras recomendaciones navideñas?

Nuevos vecinos en la estantería #4

sábado, 6 de diciembre de 2014

Mis nuevas adquisiciones. Algunas ya las he mencionado por aquí, pero ahí van en la foto (navideña) de grupo...

Blacksad. Un lugar entre las sombras, de Juan Díaz Canales y Juanjo Guarnido. Leído ya, al pobre no se le ve casi, está enterrado por los demás en la parte de abajo del gif. Un lugar entre las sombras es el primer volumen de una serie de cinco cómics que protagoniza John Blacksad, un gato muy elegante que no se quita nunca la gabardina de encima y resuelve crímenes en los Estados Unidos de los años cincuenta. Suena raro, pero sobre el papel el resultado es genial.

Reportajes, de Joe Sacco. Más cómic, aunque esta vez en el terreno del periodismo. Otra mezcla que puede resultar rara, pero tiene una pinta tremenda. Recopila varios reportajes que Sacco ha publicado en prensa. Sus dibujos viajan a conflictos y países como Irak, Palestina o los inmigrantes africanos que intentan llegar a Europa.

Half of a yellow sun, de Chimamanda Ngozi Adichie. En verano me leí el último libro de esta escritora nigeriana, Americanah, y casi desde las primeras páginas se convirtió en uno de mis descubrimientos del año. Half of a yellow sun se sitúa en su Nigeria natal, en mitad de la guerra civil que dividió al país en los años sesenta, para contar la historia de tres vidas que se entrecruzan. Yo lo compré en inglés, pero está traducido al español.

Attachments, de Rainbow Rowell. No puedo para de leer novelas de Rainbow Rowell. Después de Fangirl y Eleanor & Park, ahora mismo me estoy devorando su debut, Attachments, que creo que de momento solo está en inglés. Habla sobre nerds, correos electrónicos en los noventa y la redacción de un periódico local a punto de entrar en la era digital. Me encanta.

My true love gave to me, editado por Stephanie Perkins. Doce historietas cortas escritas por otros tantos autores de literatura juvenil con dos ingredientes en común: el amor y la Navidad. Tengo muchas ganas de hincarle el diente. Ahora que ya he puesto el árbol, me parece apropiado empezar a leerlo. Y sí, entre esos doce autores está Rainbow Rowell.

Ahí están, en riguroso orden de aparición. Las pinzas de Papá Noel son solo para el atrezo.

Recuento #2: Noviembre 2014

lunes, 1 de diciembre de 2014

Recuento de los libros leídos este mes. Ha sido productivo, aunque solo sea para salvar el año (y lo mal que voy con mis retos). Lo malo es que no he encontrado nada que me haya enamorado... excepto el primer cómic de Blacksad, que es una maravilla (reseña en breve).

Aquí va la lista de los que he comentado:



Reseña: Fangirl, de Rainbow Rowell

domingo, 16 de noviembre de 2014



Rainbow Rowell. Alfaguara. 2013. 512 páginas

Cath y Wren son gemelas, y hasta hace poco lo hacían todo juntas. Ahora están a la universidad. Wren le ha dejado claro que no piensa compartir habitación con ella. Para Wren es una oportunidad única de empezar de cero. Para Cath no es tan fácil. Su único mundo es ser fan de Simon Snow, donde puede escribir un romance mucho más intenso que cualquier cosa que haya experimentado en la vida real.

Cath se enfrenta a su primer año en la universidad, sin su hermana gemela Wren para compartir habitación en la residencia, que ha decidido volar sola por primera vez, y con una pila de pósteres de su ídolo Simon Snow para suplir su ausencia. Pero Simon es un personaje de papel y las aventuras que ella escribe sobre él en forma de fanfictions no tienen vida más allá de la pantalla. Fuera, hay toda una historia por escribir, aunque tiene que ser ella quien tome lápiz y papel para hacerlo. Empezando por Levi, el novio-que-no-sabemos-si-es-novio de su nueva compañera de habitación.

Es imposible juntar en un mismo libro a Rainbow Rowell y a una protagonista que escribe fanfics sobre una saga a lo Harry Potter, y que el resultado no me guste. Por no hablar de que todas las portadas de sus libros son como un imán. Cuando las veo me dan ganas de comérmerlas. Literalmente. O casi. 

Cuando era adolescente, yo era Cath. Más o menos. Me faltaba la hermana gemela que reniega de mí al entrar en la universidad y el padre tarado, pero igualmente entrañable. Pero mientras iba leyendo, no podía evitar pensar: "Yo estuve allí". En las noches en vela escribiendo fanfiction. En el mundo virtual que Cath va creando durante su adolescencia con sus historias, con cientos de reviews y fans pendientes de cada palabra que sube a Internet. En lo cómoda que es la vida tras la pantalla y lo rara que se siente una en su piel cuando vuelve a la vida física, como si fueran dos realidades paralelas. Y en cómo empezar a crecer no quiere decir que haya que dejar todo aquello atrás, sino simplemente encontrar cómo reajustar las cosas para volver a encontrar un equilibrio.

Rainbow Rowell tiene una sensibilidad especial para escribir sobre adolescentes y que sus personajes resulten creíbles y entrañables, sin caer en la ñoñería ni en la rebeldía excesiva. Cath es como una jarra a punto de desbordarse, llena hasta los topes de los miedos y los retos de una adolescente que empieza a dejar de serlo. Y su hermana Wren es el primer año en la universidad hecho personaje: las noches de borrachera, la compañera de habitación en la residencia que tras un par de fiestas se convierte en tu más-mejor-amiga, la libertad de hacer lo que quieras, cuando quieras, por primera vez en tu vida.

Fangirl se desarrolla paso a paso, sin estridencias, hasta que las dos encuentran de nuevo ese equilibrio. Cada capítulo termina con una página de los libros de Simon Snow o el fragmento de un fanfic. El libro encierra, de hecho, varias historias paralelas: la de Cath y su primer año en la universidad, y la de Simon Snow, que se desdobla en tantas tramas como la propia Cath ha sido capaz de imaginar en sus fics. Por no mencionar las referencias a la cultura pop que se asoman de vez en cuando en las páginas. No le falta de nada: Fanfixx (a lo FanFiction.net), Etsy para hacerse camisetas customizadas sobre tus fics favoritos, Harry Potter para inspirar su saga imaginaria de Simon Snow e incluso Kanye West para ponerlo a todo volumen en momentos de frustración adolescente. 

Rainbow ya me tenía ganada, pero tras ver que en uno de sus libros deja hueco para Kanye West, me declaro fan incondicional.

Lo mejor: el estilo de la autora, que navega perfectamente entre la comedia y los momentos más sentimentales. Que Fangirl son muchas historias en una sola y todo un homenaje a quienes escriben y leen fanfiction.
Lo peor: ¿Nada? Ni siquiera todas las referencias que los fickers captarán y disfrutarán, pero quién no conoce el fenómeno fic entenderá fácilmente.


Reseña: Eleanor & Park, de Rainbow Rowell

domingo, 12 de enero de 2014



Rainbow Rowell. Alfaguara. 2012. 432 páginas

Una historia de amor entre dos outsiders lo bastante inteligentes como para saber que el primer amor nunca es para siempre, pero lo suficientemente valientes y desesperados como para intentarlo.


Me enamoré de Eleanor & Park primero por su portada y después por la historia que cuenta. Eleanor, con su melena rizada pelirroja y su ropa llena de remiendos, es una tía rara. Aparte de la nueva en el instituto. Todo el mundo lo sabe. También Park, el chico asiático que prefiere vivir la vida desde un discreto segundo plano; el "capullo asiático" para Eleanor que, un buen día, deja de serlo cuando ambos empiezan a compartir cómics y cintas de casete en el bus que les lleva todas las mañanas a clase.

La historia está narrada por ambos protagonistas que, aunque caen dentro de la categoría de raritos, lo cierto es que no resultan estereotipados. Eleanor está lejos de ser la heroína lánguida que tanto abunda en las novelas juveniles. Rellenita y con carácter, a veces resulta incomprensible y cambiante, pero también coherente con su propio personaje, pues con el caos que es su vida fuera del instituto, Eleanor no podría ser de otra manera. Y Park es un chico sensible y romántico, que se aleja (por suerte) del típico protagonista duro y mujeriego que estoy harta de leer.

La historia está escrita bonita, llena de momentos cómicos, y tiernos, e inocentes, y muy adolescentes, capaces de arrancar un suspiro o una sonrisa tonta en cualquier página. Pero también toca temas duros, como los malos tratos, el alcoholismo o el abandono familiar. Es un libro que es mejor no leer en el metro o en cualquier lugar público, excepto si no te importa echar una lagrimilla rodeado de extraños. 

Se agradece también que no sea una de esas historias de amor a primera vista, tan irracionales que resultan poco creíbles. Al contrario, Eleanor & Park es un libro que no tienen prisa por llegar al "te quiero", que cuida los detalles y al lector, y que le permite disfrutar del camino, de las primeras miradas y de las mariposas en el estómago, tanto como del primer beso. Esa preocupación por los detalles de la autora se ve también en lo bien ambientado que está todo: en 1986, cuando el cacharro tecnológico más avanzado al que podía aspirar un adolescente era un walkman.

La de Eleanor y Park es también de esas historias que lees y a veces tienes la sensación de que no está ocurriendo nada. Excepto porque, en realidad, ocurre todo. La adolescencia, las canciones que se te meten en la cabeza y te obsesionan como solo pueden hacerlo cuando tienes quince años, la magia de enamorarse por primera vez y cómo la vida empieza y termina en ese primer beso. Es tierna y es dura, y capaz de arrancarte una sonrisa y una lágrima en la misma página. Un libro agridulce, pero ese suele ser el sabor de las cosas que merecen la pena.

Lo mejor: el estilo limpio y claro de la autora, las conversaciones entre Eleanor y Park, y lo bien que captura cómo es eso de ser adolescente y enamorarte por primera vez.
Lo peor: las referencias a películas, música y cómics que se me escapan porque yo no fui adolescente en los 80, los compañeros del instituto aparecen de refilón y poco caracterizados.