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Este libro se parece a... Orgullo y prejuicio

lunes, 9 de noviembre de 2015

A veces, cuando termino un libro, lo único que me apetece a continuación es leer algo totalmente diferente. Pero otras me quedo con ganas de más y lo que quiero es entrar en un bucle de historias parecidas. A raíz de ese dilema se me ha ocurrido una nueva sección para sugerir libros que se parecen entre sí. Y lo de "se parece" tomadlo con todas las precauciones posibles, porque para mí ese es un concepto muy libre. 

La idea es (si queréis) echarnos una mano para recopilar títulos similares. Yo propondré un libro y sugeriré otros dos parecidos en cada entrada. Si se os ocurre alguno más y os apetece participar, lo único que hay que hacer que dejar un comentario con el título. Con todas las recomendaciones iré elaborando aquí una lista que incluya el libro sugerido, el nombre de la persona que lo recomienda, enlace a vuestro blog o incluso si tenéis a la reseña de ese libro... 

Empiezo con una historia típica y con dos hermanas gemelas, una igual de típica y otra que no lo es tanto.




lo obvio: jane eyre, de charlotte brontë
Por circunstancias de espacio/tiempo evidentes
Por crear un personaje femenino protagonista capaz de soportar el peso de la historia sobre sus hombros y con inquietudes más allá de procurarse un buen matrimonio
Por el romanticismo


lo no (tan) obvio: americanah, de chimamanda ngozi adichie
Por su protagonista fuerte, con ideas propias y decidida a que se escuche su voz.
Por su historia de amor que se empeña en seguir el camino más complicado
Por el fino humor y la ironía


vuestras recomendaciones

Reseña: Persuasión, de Jane Austen

domingo, 20 de septiembre de 2015


Penguin Clásicos 336 páginas


Persuasión narra la historia de una mujer madura, sensible y menospreciada, que años después de haber rechazado al hombre que amaba, persuadida por un mal consejo, ve cómo éste reaparece en su vida, rico y honorable pero aún despechado. Una mujer que debe luchar para que el amor le conceda una segunda oportunidad. Publicada póstumamente en 1818, se considera una de las novelas más oscuras de Jane Austen, sin duda la más crítica con la sociedad de la época.


Reseña

Hay tres ingredientes que no fallan en una novela de Jane Austen: una protagonista inteligente y con personalidad (a veces más mojigata, como en Mansfield Park, a veces son incluso dos, como ocurre en Sentido y sensibilidad); un escenario de apariencias y formalidades que le sirven a Austen de excusa para afilar la pluma (y la crítica) contra la sociedad de la época; y un caballero para encauzar la trama amorosa. Pero esa fórmula aparece en Persuasión, su última novela, mezclada y agitada de forma diferente. Aunque con sutileza, como suele ocurrir todo en el universo Austen.

Persuasión prescinde por completo del engorro que supone a veces tener que escribir sobre una relación desde el momento en que esta empieza a fraguarse. Aquí, en lugar de una joven en edad de casarse que se enamora de un caballero y encuentra multitud de obstáculos en su camino, lo que hay son dos viejos amantes que se reencuentran cuando ninguno de ellos lo espera. Anne Elliott es la hija mediana de un baronet venido a menos. Invisible para su familia, hace años se guió por un mal consejo en boca de una buena amiga y rompió su compromiso con el hombre al que amaba. Cuando Frederick Wentworth regresa a su vida, es un respetado capitán que lo único que guarda para ella es resentimiento.

La trama amorosa guía las historias de Austen, pero no suele ser ni la parte más importante, ni la más interesante de ellas. En Persuasión, ese ingrediente de la fórmula Austen se repite. Uno pasa las páginas con avidez, en busca primero del reencuentro entre Anne y Wentworth, después de la reacción de ambos, y finalmente de la reconciliación. Austen dosifica esos intercambios de palabras y miradas de forma muy inteligente, introduce más personajes implicados para avivar la acción y buscar la reacción de sus dos protagonistas, todo ello hasta llegar a un final resuelto con ternura y emoción.

Pero el poso que queda de sus novelas siempre es el de la crítica social. Tan ligera como cargada de agudeza. Aquí, Austen centra el ojo en múltiples temas. Algunos son recurrentes, como la posición de las mujeres y cómo la sociedad las obliga a procurarse un buen matrimonio para asegurar su propia estabilidad. Otros los aborda con buenas dosis de comicidad, como las intrincadas relaciones que se establecen entre familiares y amigos, cubiertas de unas cuantas capas de buena educación para disimular los desplantes que se hacen unos a otros. Hay temas, también, en los que Austen afila la pluma más que nunca, algo que ocurre, por ejemplo, cuando compara a los viejos aristócratas, tan llenos de honor y vanidad como de deudas, con una nueva clase de orígenes más humildes pero capaces de utilizar las manos para labrarse un futuro con dignidad.

Si bien eché en falta algo más de empatía con los protagonistas y de sobresalto en la lectura, que peca en muchas ocasiones de lineal, me sigue maravillando la capacidad de Austen para crear personajes. Los construye a golpe de diálogos perfectos y el catálogo de secundarios que puebla las páginas de Persuasión es de lo más variado. Especial mención se merece la familia de Anne: un padre vanidoso que se rodea de espejos para admirar su propia belleza, una hermana mayor igual de bella y narcisista que su progenitor pero incapaz de encontrar un pretendiente, y una hermana menor dramática, excesiva y experta en ser siempre el centro de atención. Como siempre, Austen camina sobre la fina línea que separa la crítica de la caricatura. Y, como siempre, lo hace sin perder el equilibrio.


lo mejor
Es Austen, algo más reposada, pero siempre irónica y aguda. Los personajes secundarios, de todos los pelajes, y los diálogos. El ritmo y la lectura son rápidos y ligeros.
lo peor
No hay sorpresas ni giros en el argumento, como en otras historias de la autora. Los dos protagonistas resultan algo distantes.

Recuento #4: Enero 2015

domingo, 1 de febrero de 2015

Se acaba (por fin) enero y toca hacer recuento de lecturas. No he empezado el año con mucha fuerza, solo dos libros leídos y otros dos cómics... aunque el marcador de Goodreads me dice que voy bien para la meta de 45 libros que me he marcado.

Lo bueno es que tengo Ana Karenina (uno de mis retos para 2015) a punto de caramelo y casi todo lo que he leído está reseñado ya en el blog. Como siempre, dejo aquí la lista para ir completándola. 











Reseña: Sentido y sensibilidad, de Jane Austen

lunes, 19 de enero de 2015


Jane Austen. Debolsillo. 1811. 369 páginas

Jane Austen explora con sutlieza e ironía las opciones de la mujer en una sociedad rígida, donde el éxito o el fracaso dependen de la elección del marido. La historia se centra en dos hermanas, Elinor y Marianne, cuyas personalidades antagónicas ejemplifican las dos posibles respuestas femeninas ante la hipocresía dominante: el "sentido común" y la "sensibilidad". Sin embargo, tanto un camino como el otro entrañan sus peligros.

Mientras leía Sentido y sensibilidad, pensé que si Jane Austen hubiera escrito este libro en el siglo XXI, la hubieran tachado (seguro que injustamente) de chick-lit. No sé muy bien cómo calificar esta historia. Hay intrigas amorosas, propuestas de matrimonio que se hacen esperar y suspiros por otras que nunca llegaron a hacerse realidad. Hay amantes, engaños, jóvenes enamoradas y jóvenes desilusionadas. Pero también hay crítica social, diálogos cargados de dobles intenciones y escenas donde parece que no ocurre nada, cuando lo que ocurre es la pluma de Jane Austen bien afilada de ironía.

Elinor y Marianne son dos hermanas que encarnan valores y personalidades diametralmente opuestas. Elinor es el sentido común, la educación, la paciencia, la conciencia del deber y de lo que exigen las convenciones sociales. Marianne es la adolescencia, el decir y hacer lo que una quiere, cuando le plazca, sin reparar en ningún momento en lo que dicta la razón o las reglas. Las dos acaban, sin embargo, enfangadas en situaciones muy similares: prendadas en una relación que, por un motivo u otro, no tiene muchas esperanzas de prosperar. Y eso, cuando su viuda madre no tiene apenas fortuna que legarles y encontrar un buen matrimonio es vital, deja a ambas en una situación precaria.

Leer a Jane Austen es una delicia. A sus historias no les falta de nada. Hay descripciones detalladas, paisajes verdes y mansiones, bailes, reuniones e incluso giros de tuerca inesperados en el argumento. Y en Sentido y sensibilidad hay además dos cosas especialmente bien cuidadas: el catálogo de personajes que desfilan por sus páginas y las conversaciones que entablan entre ellos, llenas de recovecos, de las fórmulas y giros que marcaba la buena educación entonces. Las palabras suenan siempre amables, pero pueden herir con igual fuerza que un insulto. Y esa sutileza afilada es algo que Jane Austen maneja a la perfección.

El segundo punto fuerte de Sentido y sensibilidad, y para mí lo mejor de la historia, es la capacidad de Austen para idear tantos personajes, todos diferentes entre sí y todos tan humanos. Algunos son blanco de críticas, aunque sin caer en la caricatura, como el hermanastro de Elinor y Marianne, que solo es capaz de medir a los que le rodean por su estatus social. Otros inspiran ternura, como la señora Jennings, una viuda de gran corazón y maneras a veces demasiado efusivas para lo que ordenaba la buena educación.

Y las hermanas, claro. Marianne me resultó algo odiosa al principio, pero los tragos amargos que le depara la historia la convierten en un personaje más racional y maduro. Y Elinor, en su papel de hermana mayor más preocupada por el bienestar de los demás que por el suyo, podía resultar repelente y remilgada, pero en realidad es un amor y lo único que quieres a medida que pasas las páginas es que la vida le depare algo bueno. Y eso es lo mejor que puede conseguir un libro.

Lo mejor: La larga lista de personajes, sobre todo femeninos, perfectamente perfilados que llenan las páginas de Sentido y sensibilidad. La empatía que despiertan las dos hermanas protagonistas. El retrato social que hace Austen, que no se reduce a una mera historia de amor.
Lo peor: El rimo a veces es algo lento. La historia se enzarza en ocasiones en largas conversaciones donde aparentemente no pasa nada, de forma que hay que mirar (o leer) un par de veces para encontrar esos dobles sentidos y disfrutar de los diálogos en apariencia amables, pero llenos de pullas.