Reseña: My true love gave to me, editado por Stephanie Perkins

miércoles, 24 de diciembre de 2014


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McMillan's Children Books | 2014 |  355 páginas

On the first day of Christmas, my true love gave to me ...This beautiful collection features twelve gorgeously romantic stories set during the festive period, by some of the most talented and exciting YA authors writing today. The stories are filled with the magic of first love and the magic of the holidays.


Reseña

Hay un problema con la comida en Navidad. Te entra por los ojos, que se te llenan antes que el estómago, y el resultado final suele ser el de empacho. Con My true love gave to me me ocurrió algo parecido. La edición no podía ser más bonita. Tapa dura (¡por solo 10 euros!), portada azul, con detalles dorados y luces rosas navideñas. El borde de las hojas va pintado en el mismo color rosa; sacar en libro en el metro podía ser una tarea de riesgo, pero en la estantería quedaba tan bien... Y lo mejor: el resumen. Doce historias de amor en Navidad escritas por otros tantos autores de literatura juvenil, empezando por la ídola Rainbow Rowell. Me parecía imposible empacharme con algo así. Pero ocurrió.

Hay otro problema con la comida en Navidad. El postre. Una fuente llena de dulces donde, si metes la mano sin prestar demasiada atención, puedes sacar ese polvorón de sabor espantoso que acabas odiando todos los años. A My true love gave to me también le pasa algo parecido. Entre las doce historietas, hay relatos prácticamente perfectos, otros ligeramente mediocres y algunos directamente para olvidar.

El libro arranca con una de esas historias de diez. La de Rainbow Rowell, que nos cuenta los ires y venires de un par de amigos del instituto separados por la universidad, jugando con el tiempo y situando la acción en diferentes fiestas de Nochevieja. Matt de la Peña consigue hablar de racismo sin que el tema chirríe en un relato sobre dos universitarios que se quedan aislados en el mismo edificio por una tormenta en Nueva York durante la semana de Navidad. Y Laini Taylor cierra la fiesta con una historia que rompe con la tónica del libro (casi todo son cuentos realistas y contemporáneos), llevando a sus personajes a un mundo imaginario, con una prosa y un estilo que la diferencian de sus compañeros.

Mi romance favorito fue, sin duda, el que firma Stephanie Perkins, todo un descubrimiento para mí y a la que ficho para leer algo suyo el año que viene porque en apenas unas páginas consigue crear magia entre dos personajes que enganchan y que tienen toda una historia de lo más creíble detrás. Además de que me resultó divertida y muy fresca escribiendo.

La parte mala de esa fuente de dulces romanticones es que hay varios relatos que flojean y bajan el nivel general. Me sorprendió para mal Jenny Han, a la que ya tenía echado el ojo por el éxito de A todos los chicos de los que me enamoré. Su historia es amarga y dibuja a una protagonista (la hija adoptada de Papá Noel) bastante odiosa. David Levithan escribe un episodio que no tiene ni pies ni cabeza y, peor aún, apenas emoción (un joven que se hace pasar por Papá Noel para la hermana pequeña de su novio), y Myra McEntire cae en los clichés más soporíferos juntando en un belén viviente al chico malo del instituto con la hija modélica del pastor.

Mi error quizás fue leerme My true love gave to me del tirón, como si fuera una novela al uso y no una serie de relatos cortos. Cada final te exigía desprenderte de unos personajes que solo habías conocido durante escasas 20 páginas para adentrarte en otra historia y ubicarte de nuevo. Lo mejor habría sido leer un relato cada día o cada semana para ir entrando en el espíritu navideño poco a poco y evitar la sensación de empacho mientras pasaba las páginas. Porque ahí dentro hay nieve, noches frías y papás noeles en cantidades industriales.

A pesar de todo, lo recomiendo para leer estos días porque realmente la mayoría de las historias tienen el tono festivo y romántico perfecto para estas fechas, aunque es aconsejable es proceder con precaución. Y me imagino que después del 6 de enero tiene que resultar demasiado marciano leerlo, casi como desayunar con el periódico del día anterior.



lo mejor
Stephanie Perkins y Rainbow Rowell. Que las historias nos ponen a punto perfectamente para estas fechas. La posibilidad de descubrir a autores que no conoces. La edición.
lo peor
Algunos relatos son más flojos y le restan puntos al conjunto. Leerlo del tirón puede resultar pesado. De momento, solo está en inglés, pero como suele ocurrir con la literatura juvenil, es bastante asequible.



Cinco libros para... leer bajo el árbol de Navidad

lunes, 22 de diciembre de 2014



Voy a customizar el famoso Top Ten Tuesday que organiza el blog The Broke and The Bookish porque no me da la vida para seguir el ritmo y porque las listas de diez libros se me hacen interminables, así que de vez en cuando dejaré por aquí una recopilación de cinco libros para... en esta ocasión lo que toca, leerlos debajo del árbol.

Me ha salido una lista variada y sin mucho sentido, algunos los he leído ya y otros los sumo a mi estantería de pendientes:

Canción de Navidad, de Charles Dickens. Para empezar por lo obvio y por lo clásico. Aunque me sepa de memoria la historia del señor Scrooge, todavía no la he leído. Estoy buscando una edición bonita para leerla ahora en vacaciones, pero no encuentro ninguna que me convenza.

Mujercitas, de Louisa May Alcott. Siguiendo con los clásicos, apunto también Mujercitas a la lista. Leído ya en la prehistoria de mi infancia, apenas me acuerdo de nada, excepto que a Jo la amaba y la odiaba según la página en la que me encontrara. 

My true love gave to me, editado por Stephanie Perkins. Uno de mis nuevos vecinos en la estantería. Son doce historias de amor navideñas escritas por otros doce autores de literatura juvenil. Leído ya también, en breve subo la reseña. Hay relatos muy buenos y otros no tanto, pero merece la pena echarle un ojo. Aunque solo en estas fechas, en otro momento creo que me daría mucha pereza porque contiene una sobredosis importante de Navidad.

Un recuerdo navideño, de Truman Capote. Aprovechando que estoy leyendo A sangre fría, me apunto en la lista este cuento que nos devuelve la memoria y los recuerdos de la infancia de Capote en Alabama. 

Harry Potter y el cáliz de fuego, de J. K. Rowling. Y aquí está la parte de las elecciones sin sentido porque las Navidades aparecen en los siete cursos de Hogwarts, pero las de El cáliz de fuego (mi libro favorito de la saga) siempre me han parecido las más especiales por ese baile para "confraternizar con el enemigo" en mitad del Torneo de los Tres Magos. Y así aprovecho e inauguro mi etiqueta de Harry Potter en el blog, que ya era hora.

¿Cuáles son vuestras recomendaciones navideñas?

Reseña: Blacksad. Un lugar entre las sombras, de Juan Díaz Canales y Juanjo Guarnido

sábado, 20 de diciembre de 2014


Díaz Canales y Guarnido. Norma Editorial. 2001. 48 páginas

Estos dos jóvenes autores españoles entran por la puerta grande del mundo del cómic con el primer álbum de una nueva serie que dará mucho que hablar. Género policiaco con animales antropomórficos en un ambiente de serie negra magistralmente ilustrado por Juanjo Guarnido.

"Hay mañanas en las que cuesta más trabajo digerir el desayuno. Sobre todo si amaneces frente al cadáver de un viejo amor...". La frase con la que arranca Un lugar entre las sombras, el primer volumen de la serie de cómics Blacksad, establece perfectamente el tono de la historia y deja sobre la mesa sus ingredientes básicos: un detective bien bregado en los bajos fondos de una gran ciudad y una joven actriz, con la que tuvo una relación en el pasado, que aparece muerta en su lujosa mansión. Argumento de manual de cualquier novela negra, con la salvedad de que ese detective, John Blacksad, es un gato. Bien elegante y siempre con su gabardina a cuestas, para más señas.

Por las calles de lo que parece ser el Nueva York de los años cincuenta desfilan personajes directamente sacados de la lista de básicos para construir una novela negra. La bella actriz con toques de femme fatale (una gata), el comisario firme pero dispuesto a lo que sea para cazar al asesino (un pastor alemán, por supuesto), el principal sospechoso que se mueve sibilino entre las sombras (una serpiente)... Todos son antropomórficos y, de alguna forma, el animal elegido para representarlos se adapta a la perfección al papel que juegan en la historia.

Lo más sorprendente es, sin embargo, el modo en que el trazo de Juanjo Guarnido (que ha trabajado, por ejemplo, como animador para películas de Disney como Hércules o Tarzán) consigue dibujar todo tipo de emociones en el rostro de sus personajes y que el enfado, la ira o la desolación resulten perfectamente humanas en la cara de un gato, un perro, un león o lo que se le ponga por delante.

El guión, que lo firma Juan Díaz Canales, sigue un hilo argumental corto, sin demasiadas complicaciones ni giros inesperados. Los malos son quienes uno se puede esperar y los buenos hacen todo lo que uno podría pensar que harían para resolver el enigma. Blacksad se mueve entre ese guión lleno de lugares comunes de cualquier novela negra y un dibujo extraordinario. Lo de los lugares comunes no le resta apenas al conjunto. El disfrute, más que en esperar vueltas de tuerca en el argumento, está en detenerse en los detalles de cada viñeta: los rascacielos, las mujeres exuberantes, las pistolas y las gabardinas, la acción constante acción, los cigarrillos y los bares de mala muerte. Lo que decía, novela negra de manual pero dibujada con una maestría que atrapa.

Y una nota al pie: Blacksad ha ganado este año el Premio Nacional de Cómic en España, pero fue la editorial francesa Dargaud la primera en apostar por la historia y publicó este primer volumen en el año 2000. Por cierto, que uno de sus creadores, Díaz Canales, se agarró un cabreo de lo más coherente cuando, sin haber recibido prácticamente ningún apoyo en España, alguien decidió incluirles en la página web de Marca España. Por presumir del esfuerzo ajeno, que no quede. Yo ya tengo los siguientes cuatro volúmenes apuntados en la lista para los Reyes Magos.

Lo mejor: El dibujo, el detalle con el que está ideado ese ambiente sórdido y oscuro de una gran ciudad en los años cincuenta, la maestría para tratar con animales y que sus expresiones resulten tan humanas.
Lo peor: El guión es la parte más floja, pero la combinación con el dibujo prácticamente salva cualquier error.