Enero es mes de recuentos lectores. Contamos retos y propósitos (in)cumplidos. Libros leídos. Páginas que hemos dejado atrás. Títulos que hemos acumulado en la lista de pendientes. Historias que quisimos leer, aunque los 365 días del año no fueron suficientes para hacerles un hueco en nuestra estantería. Pero hay algo que solemos pasar por alto: ¿hemos leído más libros escritos por hombres o por mujeres?
Nunca me había hecho esa pregunta hasta que me topé con un estudio hecho por la red social de lectores Goodreads. La encuesta, elaborada a partir de los hábitos de lectura de 40.000 de sus usuarios más activos, arroja una conclusión muy clara: las mujeres leen mayoritariamente libros escritos por mujeres y lo mismo ocurre en el caso de los hombres. Al menos si nos fijamos en los libros publicados en 2014.
El año pasado, y teniendo en cuenta solo las novedades en el terreno de la ficción, de los 50 libros más leídos por hombres, 45 fueron escritos también por hombres y solo 5 por mujeres. El mismo dato se extrae de los hábitos de lectura de las usuarias de Goodreads, aunque con un pequeño truco: entre esos 5 títulos escritos por hombres que se colaron en la lista de los más leídos por las mujeres, uno era The Silkworm, de Robert Galbraith... que es el seudónimo que utiliza J. K. Rowling. Muy conocida es su historia de que, al comenzar a publicar Harry Potter, la editorial le pidió firmar con sus iniciales para no revelar que era una mujer, pues temían que una autora femenina ahuyentaría a los potenciales lectores niños.
Precisamente, 2014 fue declarado El año para leer a mujeres, según una campaña lanzada por la escritora Johanna Walsh. Con el hashtag #readwomen2014, se puede seguir en Twitter esta iniciativa, que tuvo por objetivo animar a los lectores a expandir sus horizontes.
Goodreads menciona otro estudio de Vida, la asociación americana de mujeres en la literatura, que señala que las mujeres que reseñan libros y los libros escritos por mujeres que son reseñados en las publicaciones especializadas son todavía una apabullante minoría.
Por mera curiosidad, y porque me parecía un debate interesante, hice mi propio recuento con los libros que había leído en 2014: de los 30 títulos, 14 estaban escritos por hombres y otros 15 por mujeres (el restante era una compilación de relatos de varios autores). En 2013, 25 tenían firma masculina y 18 habían sido escritos por mujeres.
El sexo del autor no es en absoluto un criterio que utilice a la hora de escoger un libro. Aún así, parece que mi estantería es paritaria. Más o menos. En realidad, ese equilibrio es engañoso si lo mezclo con los géneros que leo: me doy cuenta de que la mayoría de los libros escritos por mujeres que tengo están encasillados en la literatura juvenil o romántica y chick-lit, mientras que los hombres predominan en la literatura más seria (injusto adjetivo, pero nos entendemos), como los clásicos, los libros sobre periodismo o la novela negra.
Coincido también con la encuesta de Goodreads en que para las novedades suelo leer más a mujeres. Según el estudio, las usuarias leyeron el año pasado el doble de libros publicados en 2014 que los hombres. Y en el primer año de vida de un libro tras su lanzamiento, el 80% de los lectores de un libro escrito por una mujer son también mujeres, mientras que en el caso de los libros publicados por hombres, la cosa se iguala, y en ese primer año la mitad de su audiencia son mujeres.
Como digo, ese equilibrio entre autores masculinos y escritoras, aunque encasillándolos según el género, es una actitud totalmente inconsciente, pero quizás ahora empiece a prestarle atención, aunque solo sea por curiosidad.
¿Y vosotros? ¿Tenéis una estantería predominantemente femenina o masculina?




