El desafío para 2014 es leer 60 libros. El año pasado me propuse leer 40 y terminé con 43, pero con varios meses de sequía lectora, así que con un poco de disciplina y fuerza de voluntad (que no me sobran) creo que este año puedo volver a conseguirlo.
Reto Lee el nombre de tu blog. Es una idea del blog Imaginatura, aunque este año la organiza Fantasía Literaria Juvenil, donde os podéis apuntar. El desafío consiste en leer durante todo el año libros cuya letra inicial del título coincida con las que componen el nombre del blog hasta completarlo.
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Reto 25 españoles. La literatura en castellano es uno de mis puntos flacos y desde el blog Libros que hay que leer nos proponen leer este año 25 títulos escritos originalmente en nuestra lengua. No sé si llegaré a tantos, pero así al menos me obligo a ponerme las pilas con los autores españoles y latinoamericanos. El primero en caer será seguramente Rayuela, que lleva acumulando polvo en la estantería desde que me lo regalaron el año pasado por Reyes.
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Reto Grandes monstruos de la literatura. Leer clásicos es un tópico en las listas de propósitos lectores, pero entre tanta novedad, tanta portada bonita y tanto resumen de libros recién publicados que, de repente, una tiene la necesidad de leer, lo de ir tachando nombres de la lista de clásicos pendientes suele ser un reto difícil de cumplir. Ya que he empezado el 2014 con Ana Karenina, me apunto al desafío que proponen los blogs Juntando más letras y Caminando entre libros. Hay varios niveles, yo de momento me atrevo a leer entre tres y cinco este año, no creo que tenga fuerzas ni tiempo para más. Podéis apuntaros aquí.
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Y cinco propósitos para no cumplir:
- Evitar las épocas de sequía lectora.
- Mantenerme alejada de las estanterías de Young Adult cuando entre en una librería.
- No perder por sistema los marcapáginas. No puede ser tan difícil conservarlos a buen recaudo.
- Reseñar casi todos los libros que lea. Por falta de tiempo y mala organización muchos se me han quedado en el tintero desde que empecé con el blog.
- No comprar más libros de los que ya tengo pendientes y mirándome con pena desde la estantería. Ellos nunca lo harían.



